Sigue la pesadilla catalana

A Francesc Homs le tiemblan las piernas en el Tribunal Supremo cuando declara sobre la consulta ilegal del 9-N. ‘Fueron los voluntarios’ dice el muy cobarde imitando la declaración de su líder y maestro Artur Mas ante la corte de Cataluña. Nada de gallardía, ni de valor para decir ‘lo hice por la Cataluña independiente’ y ya está.

Pero no, Homs es otro patriota acobardado y mentiroso que ahora se cree el ombligo de España y nos amenaza con la desaparición del Estado español si a él le condenan y lo inhabilitan los 9 años que pide el fiscal. O sea 500 años de la Historia de España se borrarían de un plumazo si se condena a Homs. Y cabe preguntar si este personaje no está en sus cabales y sufre un ataque de megalomanía temporal.

Al fondo del escenario se escucha tronar la voz campanuda de Aznar que pide ya y de una sola vez la aplicación del artículo 155 de la Constitución para anular la autonomía catalana y acabar con la pesadilla del desafío que deambula por los salones de la Generalitat, bajo cuyas alfombras se esconde la basura del 3% de las comisiones de los gobiernos de Mas y las mordidas de los Pujol.

Y en los camerinos del gran teatro español Mariano Rajoy se maquilla y se prueba diferentes atuendos para salir a la escena no sabemos bien si en el papel de un hada madrina o con las mallas de Superman en caso de que, en la víspera del ‘choque de trenes’, tenga que aplicar el artículo 155, la pócima que todo lo cura y que con vehemencia proclama Aznar.

A Homs le tiemblan las piernas en la impresionante sala del Supremo y a Rajoy le pone de los nervios tener que tomar una drástica decisión, pero cada día que pasa lo acerca a la hora de la verdad.

Ahora bien las mentiras y excusas de los encartados por el 9-N ya no les deja puerta de escape a Junqueras y Puigdemont si se lanzan de bruces al referéndum de autodeterminación, lo que les llevará de cabeza a las puertas de la Justicia, sin referéndum, sin independencia y con Cataluña y España mucho mejor de lo que están. Fácil no será y algunos buscarán tensiones y provocación pero ese será su problema. El del Gobierno el aplicar la ley si hay rebelión.