La misteriosa ‘tercera vía’ de Mas

Que existen conversaciones secretas o discretas entre el Gobierno de Rajoy y la Generalitat de Puigdemont es algo lógico y necesario pero han llamado y mucho la atención las declaraciones de Artur Mas en Madrid en las que le pide ‘al Estado’ que haga una propuesta intermedia entre la independencia y la situación autonómica actual.

Y la pregunta es ¿a qué se debe esta aparente marcha atrás de Mas? Los motivos son muchos y explicables a nada que se aplique algo de realismo y sensatez. Pero en lo que le afecta personalmente a Mas hay dos cuestiones que son fundamentales: puede ser condenado por la consulta del 9-N a 10 años de los inhabilitación y eso sería el fin de su carrera política; además en la situación actual Convergencia se está destruyendo y son Oriol Junqueras y ERC los que están quedando con el poder catalán para liderar un Gobierno radical de la izquierda con Podemos y la CUP.

Y Mas sabe cómo maneja Rajoy desde la Moncloa la Justicia (véase el caso Nóos o la Fiscalía en Murcia, por citar dos hechos recientes) y cree que ‘si se porta bien’ su inhabilitación puede quedar reducida a un par de años. Como conoce el hartazgo y preocupación de los poderes económicos catalanes que ha tocado techo y pueden por fin declararse públicamente -como ocurrió en Escocia- en contra del proceso anunciando el grave que comportará para la ciudadanía en los ámbitos económico, financiero y el laboral el anunciado ‘choque de trenes’ entre la Generalitat y el Estado.

Por cierto ¿a cuento de qué la sugerencia de Mas de que sea ‘el Estado’ quien haga una propuesta intermedia o de tercera vía para solucionar la crisis de Cataluña? ¿A caso se refiere al Rey, o La Corona, como mediador encima y por delante del Gobierno? Visto como levitaba Miguel Roca tras conocer la absolución de la infanta Cristina en el caso Nóos, y su estrecha relación con la Casa Real no sería de extrañar que este personaje estuviera moviendo los hilos de ese muñeco roto de la política que es Artur Mas.

En la crisis catalana estamos en la hora de la verdad de una partida en la que los independentistas tienen que enseñar sus cartas de una vez y en ese momento, que Mas quiere ahora aplazar por miedo a que se les descubra el farol, veremos hasta dónde es capaz de llegar cada parte a sabiendas que el Estado tiene todas las de ganar.

Lo que está claro es que los secesionistas no se van a conformar con más inversiones y competencias para Cataluña, quieren como poco el título de ‘nación confederada’ y el Estatuto de Zapatero para presentarlo como un triunfo y un escalón hacia la independencia, y luego ya se verá. Ahora bien su frenan el proceso luego les será muy difícil volverlo a retomar.

Y aún falta por ver si la sugerencia de Mas relativa a una tercera vía es cosa suya y de los suyos, o si en esta operación también se incluye ERC. Porque Junqueras sabe que si firma la puesta en marcha de un referéndum ilegal él también puede ser inhabilitado antes incluso de cumplir su sueño de presidir la Generalitat.