Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Agresión a la fiscal Magaldi en Cataluña

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La fiscal jefe de Barcelona, Ana Magaldi, ha denunciado los insultos de los que fue objeto a las puertas del Palacio de Justicia -tras le celebración el pasado viernes del juicio sobre la consulta del 9-N- por parte de un grupo de independentistas que acompañaron a Artur Mas al juicio y que la llamaron 'fascista, mierda' y la conminaron a marcharse de Cataluña.

Una agresión verbal intolerable a una alta representante de la Justicia y un posible delito que será investigado y que revela la espiral de agresividad, puede que camino de la violencia, que genera la cultura del odio que han sembrado en Cataluña los gobernantes y dirigentes políticos favorables a la independencia.

Los que violan la legalidad y desobedecen de manera reiterada todas las sentencias, decisiones y advertencias del Tribunal Constitucional, como las emitidas ayer por el TC anulando las resoluciones del Parlament para la celebración en este año de 2017 de un referéndum de autodeterminación, con el encargo a la fiscalía de que investigue el posible delito penal de la presidenta de la Cámara Carme Forcadell y miembros de la Mesa de esa institución, que promovieron esa iniciativa a pesar de las advertencias del TC.

Estamos asistiendo a una rebelión organizada de los gobernantes catalanes contra la legalidad, la Constitución y la democracia con la intención de buscar un enfrentamiento -el 'choque de trenes' le llaman- contra el Estado y lo van a conseguir. Eso sí, poniendo en juego la convivencia ciudadana en Cataluña y desde luego las instituciones autonómicas porque fuera de la ley no cabe imaginar un gobierno y parlamento en Cataluña porque su legitimidad emana de la legalidad y la Constitución que pretenden conculcar.

Pues si quieren choque de trenes lo van a tener y lo van a perder porque se están agotando las reservas de prudencia y paciencia -lo que Rajoy llamó la respuesta 'prudente y proporcionada'-, y por supuesto esta situación no deja el menor resquicio para el diálogo que nunca puede ser sobre el referéndum porque es ilegal y el Gobierno de España por ahí no puede pasar.

Y todo esto lo saben los gobernantes catalanes, como saben que la Justicia actuará contra cualquier vulneración de la legalidad camino, primero, de la inhabilitación, como la que les espera a Mas y sus colaboradores en el 9-N, y puede que a mayores si a las agresiones verbales -como las que ya hemos visto contra la fiscal Magaldi- se pasa a las agresiones físicas en pos de una violencia sin control lo que no se debe descartar. Entre otras cosas porque esa virulencia ya se ha visto en Cataluña a manos de comandos de la CUP, los actuales socios determinantes del gobierno de Junqueras y Puigdemont.

Lo peor de esta grave situación que une a los partidos constitucionalistas (PP, PSOE y C's) es ver que en el nacionalismo catalán no aparece nadie con autoridad política y moral que ponga algo de concordia racional frente al bando de la izquierda radical que agita el 'proceso' y destroza la trayectoria y el 'seny' del catalanismo democrático. El que durante muchos años vertebró la sociedad y la política catalana y que ha quedado reducido a una minoría que lo aleja de la gobernabilidad.

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