Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

La 'Caja Mágica' de Rajoy

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Conocíamos la habilidad de Mariano Rajoy para controlar los tiempos y dejarlos pasar sin tomar decisiones. Y su capacidad para predicciones meteorológicas -anunció que llovería para bajar el precio de la electricidad y llovió-, y hasta su implacable ferocidad exterminadora (por acción u omisión), de sus adversarios políticos internos en el PP (Aznar, Cascos, Rato, Aguirre, Gallardón, Mayor, Pizarro, etcétera) y externos de la oposición (Zapatero, Sánchez, Rubalcaba), pero no sabíamos que Rajoy tiene poderes para hacer magia y sobrevivir a las mayores dificultades y es por ello que ha convocado el congreso del PP en la 'tenística' Caja Mágica de Madrid.

Comienza con dos años de retraso el XVIII Congreso del Partido Popular y esta vez sin la presencia del que hasta hace muy poco era su Presidente de Honor, José María Aznar, muy distanciado de Mariano Rajoy y muy crítico con sus decisiones políticas. Y cuando en los tribunales truenan varios casos de la corrupción del PP, de Bárcenas a Gürtel, pasando por Mallorca, Madrid y Valencia y con el golfo de Rodrigo Rato inundando las portadas y titulares de la prensa nacional.

Pues bien todas estas cuestiones y algunas más que llegarán al Congreso del PP, como enmiendas sobre primarias, acumulación de cargos y el futuro de Cospedal como secretaría general, las mete Rajoy en su 'Caja Mágica' y en cuestión de segundos las hace desaparecer. Y, como si fuera el David Copperfield de la política española, don Mariano aparecerá, por cuarta vez, como el triunfador absoluto del Congreso y finalmente sacará de su chistera su nuevo equipo directivo exclusivamente elegido por él. Hasta la gaviota del emblema del PP cambiará de aspecto por arte de magia y se convertirá en un charrán.

Todo ello mientras en la Asamblea de Podemos de Vistalegre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón libran una agria y bronca disputa por el control del partido, que saldrá herido y dividido y al que el líder supremo ha vuelto a amenazar con su marcha de la secretaría general -a la que es el único candidato- incluso advirtiendo que si pierde la votación política podría dejar su escaño en el Congreso de los Diputados 'para no hacer sombra a la nueva dirección'.

Pero cuidado con el triunfalismo del PP porque si bien es cierto que Rajoy impone su temida autoridad y autocracia para garantizar la unidad, este PP que sigue ganando las elecciones está muy lejos de lo que fue y de aquella mayoría absoluta de 2011 que le cayó del cielo tras la que fue catastrófica presidencia de Zapatero, el presidente del gobierno de España más inútil y que más daño ha hecho a este país (fue él artífice del desafío catalán) y al PSOE.

El PP (y no digamos el PSOE que está en capilla de su Congreso) ya no es lo que fue con Aznar y en el primer mandato de Rajoy, entre otras cosas por la corrupción y el final del bipartidismo, confirmado en los comicios de 2015 y 2016. Aunque en este momento el PP es columna vertebral de la estabilidad política del país y de la unidad nacional, por más que su gobierno en minoría debe pactar permanentemente con la oposición.

Y ello después de haber logrado Rajoy una difícil investidura con apoyo de C's y la abstención del PSOE. Pero sobre todo gracias a que Pablo Iglesias (su máximo antagonista y mejor aliado) se negó a favorecer la investidura de Pedro Sánchez, ahora hace un año, permitiendo la permanencia de Rajoy y del PP en el poder. Cuestión esta que fue decisiva en la ruptura de Iglesias con Errejón y que está en el origen de la profunda crisis de Podemos.

Pero aunque Rajoy parece, políticamente hablando, 'inmortal', no lo es. Y está expuesto a incertidumbres ajenas y riesgos imprevisibles o previsibles (imaginen que un juez descubre un 'pendrive' del PP como el de Correa o el misterioso de los Pujol). O simplemente que su gobierno cae a manos de la oposición y aunque el PP ganara otras elecciones la oposición en ese caso exigirá a los 'populares' entrar en un gobierno de coalición pero sin Rajoy en la presidencia.

Por ello entre otras cosas Rajoy debería pensar en su sucesión porque ésta puede ser, lo quiera o no, su última legislatura. De ahí el necesario relevo de Cospedal -a la que Rajoy quitó todo el poder político y electoral del partido- y la necesidad de abrir espacios a otros posibles candidatos a la sucesión. La que seguramente planea sobre la Caja Mágica aunque nadie se atreverá a plantear tan importante cuestión, porque Rajoy no quiere y porque nadie osará pedir a las claras la necesaria la democratización interna del Partido Popular.

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