Trump contra lo español y la UE con ayuda de May

Durante la campaña electoral Donald Trump le reprochó a Jeb Bush que hablara en español. Fue un primer aviso contra el uso del castellano en los EE.UU. donde más de 50 millones de habitantes hablan nuestra lengua. Pues bien, minutos después de que Trump asumiera la presidencia la web de la Casa Blanca suprimía su versión en español sin la menor explicación.

Ese es Trump, tozudo e implacable que ha querido dejar su huella contra los hispano parlantes desde el primer día lo que, además del despreció que ello incluye para los hispanos de su país, también es un gesto contra América Latina y contra España donde ya se han escuchado las primeras protestas en el ámbito de la política, la Real Academia de la Lengua y también en el Parlamento donde los grupos de la oposición le han pedido al gobierno una gestión diplomática para intentar que se restablezca la web en español.

Sin duda ese será un intento inútil y no cabe esperar una protesta oficial al respecto, entre otras cosas porque Trump está en su derecho de hacer lo que quiera con la web oficial de la Casa Blanca. Y aunque ayer se oyeron tibias quejas contra Trump de los ministros de Justicia y Exteriores, Catalá y Dastis, y del portavoz del PP en el Parlamento Europeo, González Pons, está claro que Rajoy anda con pies de plomo frente a Trump y hace bien, aunque sabe o debería saber que el choque de trenes de USA con Europa es inevitable y está al caer.

De momento Trump ha roto los acuerdos de libre comercio que USA tenía con él área del Pacífico tal y como lo había anunciado meses atrás. Y este viernes recibirá en Washington a la primera ministra británica Theresa May con la que Trump pretende lograr un acuerdo comercial entre USA y el Reino Unido. Lo que no será posible hasta que no acabe el Brexit, de ahí que los portavoces de la Comisión Europea le han recordado a May que carece de competencia para negociar esas cuestiones mientras Gran Bretaña esté en la UE.

Pero hablar de la relación bilateral entre Washington y Londres de la UE, Rusia y la OTAN claro que hablarán. Y que se cuide May de seguirle la corriente al presidente americano porque se va a equivocar, como ya se ha equivocado con su estrategia del Brexit sobre el que ahora se espera que el Tribunal Supremo inglés diga si debe ser aprobado previamente por las dos Cámaras del Parlamento británico antes del inicio de la negociación con las autoridades de Bruselas.

El drama para Europa reside en la actual debilidad e inestabilidad política y económica que impera en las primeras naciones del viejo continente -España ahí incluida- mientras sobre nuestras cabezas Trump y Putin preparan la 'tormenta perfecta'. Y puede que con la ayuda de una temeraria May que no entiende que lo que está en juego es la paz y la democracia y no sólo las cuestiones económicas o la inmigración.

Y lamentable y asombroso resulta que, respectivamente, el líder laborista Jeremy Corbyn se haya pasado al Brexit y que Gerry Adams, el que fue líder del Ira, sea el único que -con el gobierno de Escocia- pida en el Reino Unido la permanencia de Irlanda del Norte en la UE advirtiendo que el Brexit pone en peligro los acuerdos de paz ('de Viernes Santo') en Irlanda del Norte, algo que May no debería despreciar.