De Hiroshima a Pearl Harbor y Trump a punto de llegar

Donald Trump sigue calentando la escena internacional y ahora apoyando a Israel contra la reciente resolución de la ONU que lo condena por los nuevos despliegues de asentamientos en Palestina, advirtiendo el magnate que esa decisión que apoyó Estados Unidos será rectificada cuando él llegue a la presidencia el 20 de enero. Al contrario el presidente Barack Obama ha querido lanzar un mensaje de paz en su despedida de la Casa Blanca con sendas visitas, en la compañía del primer ministro japonés Shinzo Abe, a Hiroshima y Pearl Harbor dos ciudades que sufrieron feroces ataques en la segunda guerra mundial.

Ambos políticos han rendido homenaje a los muertos de ambos bandos pero ninguno de los dos ha pedido perdón por aquellos hechos dramáticos que causaron miles de víctimas. En el ataque japonés a la base militar de Pearl Harbor murieron 2.400 norteamericanos, sin embargo la respuesta final de USA fue diez veces más destructiva porque las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki produjeron 246.000 víctimas mortales, la gran mayoría de ellas ciudadanos civiles.

Estos dos últimos bombardeos fueron los ataques más demoledores de la historia de la Humanidad y con ellos EEUU logró la victoria, el fin de la guerra e impuso su hegemonía militar en el Planeta, abriendo por otra parte una peligrosa carrera de armamento nuclear que Trump y Putin dicen ahora que se va a reanudar.

Y lo dicen estos presuntos aliados que ya están tomando posiciones en el histórico polvorín del Oriente Próximo, Rusia con Irán y Turquía en Siria y Trump azuzando a Israel, lo que visto el carácter desafiante de estos dos presidentes no presagia nada bueno para la paz mundial a partir de 2017, como tampoco se esperan buenas noticias para el comercio internacional.

En Europa la llegada de Trump se ve con gran preocupación a pesar de los mensajes tranquilizadores que desde su entorno se están enviando a las capitales europeas que el magnate presidente pretende visitar pronto para lucir a este lado del Atlántico su recién estrenado manto imperial.

Pero los primeros líderes de la Unión Europea deben concertarse entre ellos de antemano porque a buen seguro que Trump no va a decepcionar y eso no será para nada bueno sino más bien para llamar la atención e intranquilizar.

Y que se prepare también España para esa nueva presidencia americana porque USA tiene acuerdos militares muy importantes con nuestro país que a lo mejor convendría revisar. Sobre todo si Trump continua despreciando a la OTAN y la UE decide abrir una importante política común de Defensa, asunto este que debería comenzar a estudiar la ministra Cospedal cuando termine sus visitas navideñas a las tropas españolas desplegadas fuera de nuestro país. Y a no perder de vista en todo ello las consecuencias del Brexit en Gibraltar que también es base militar y la defensa de Ceuta y Melilla que no cubren ni los acuerdos bilaterales con USA ni el multilateral con la OTAN.