España necesita un acuerdo económico

La inestabilidad política internacional que nos rodea (Brexit, Referéndum en Italia, elecciones en la UE y proteccionismo de Donald Trump) es un buen argumento para que los primeros partidos políticos nacionales, interesados en la estabilidad del país, encuentren pronto un pacto económico que permita alcanzar acuerdos sobre el techo de Gasto y los Presupuestos de 2017 -incluidas los de las Comunidades Autónomas-, y a partir de ahí abordar otras cuestiones urgentes como las pensiones, los salarios y la reforma laboral.

Si España consigue esos acuerdos, de manera rápida y razonable, nuestro país estará en muy buenas condiciones para mantenerse en la zona segura de crecimiento y de recuperación del empleo, en un momento muy delicado para el comercio mundial y cuando grandes países de la Unión Europea se verán afectados por procesos electorales como Francia, Alemania, Austria, Holanda e incluso Italia, si el gobierno de Mateo Renzi perdiera este domingo el referéndum sobre su reforma constitucional.

A todo esto hay que añadir la tormenta económica y financiera del Brexit, y los nuevos problemas bancarios que se detectan en Inglaterra e Italia, la subida de los precios del petróleo y, cómo no, los aires proteccionistas que llegan de USA en las vísperas de la entrada de Donald Trump en la Casa Blanca.

Todo esto es importante y debería de estar presente en el ánimo de los legisladores y de los primeros dirigentes políticos del país. A sabiendas que un marco estable presupuestario y una garantía de crecimiento continuo deben facilitar importantes mejoras sociales, como las que se plantean desde la izquierda parlamentaria. Las que el Gobierno no debería despreciar, sobre todo en lo que a la atención directa de los sectores más deprimidos de la sociedad se refiere, porque son muchos los españoles que aún sufren los estragos de la crisis.

Y si España hace las cosas bien y pronto, cuando en nuestro entorno impera la inestabilidad, los mercados de capitales y los inversores extranjeros, que están a la espera de Trump y de la posible subida de los tipos de interés en EE.UU., nos tendrán en cuenta a los españoles como una opción estable frente a otras europeas y de naciones ajenas a la UE.

Desde que acabaron las elecciones todos los dirigentes políticos dijeron que esta legislatura, ajena por primera vez al bipartidismo, obligaba al diálogo y la negociación. Pues bien estamos en la hora de la verdad y en la necesidad de imponer sobre los intereses partidarios el interés general.