Comienza el espectáculo

Nada nuevo bajo el sol incandescente de Madrid en lo que a la sesión de investidura de Mariano Rajoy se refiere. Porque Pedro Sánchez, el ‘Doctor No’ se ha reafirmado en negativa a colaborar en la formación de un nuevo gobierno para España ni siquiera ofreciendo una limitada abstención de 11 diputados que habría permitido el desbloqueo de la crisis institucional, una vez que Rajoy, candidato propuesto por el Rey Felipe VI, llega al Congreso de los Diputados con 170 votos a favor, a tan solo seis escaños de la mayoría absoluta.

Rajoy y Sánchez se reunieron ayer a petición del líder del PP para buscar un acuerdo de última hora que fue imposible al tiempo que el líder del PSOE con el mayor de los desprecios calificaba la reunión de ‘prescindible’, festejaba con antelación el ‘fracaso’ de Rajoy si seguía sin ofrecer a los españoles una alternativa al PP o una salida a la crisis institucional del país.

Lo que no valora Sánchez es que con su ‘no es no’ Rajoy cumplirá un año como presidente en funciones del Gobierno de España y por lo tanto seguirá en la Moncloa gracias al inmovilismo del PSOE, como en la pasada legislatura se mantuvo en esa misma posición gracias al ‘no’ de Podemos a la candidatura de Sánchez.

Y si vamos a unas nuevas elecciones Rajoy seguirá en la Moncloa hasta febrero o marzo de 2017, fecha en la que quedará acreditado el final del liderazgo de Sánchez, si es que no se acaba mucho antes una vez que los comicios vascos y gallegos del 25 de septiembre confirmen el ‘sorpasso’ de Podemos al PSOE en ambas comunidades autonómas. Lo que abrirá un serio y tenso debate en el seno del PSOE donde puede que Sánchez se quede fuera del liderazgo del partido confirmando que el ‘prescindible’ en la política española es él.

Al fondo de todo ello Rajoy se mantiene en su posición natural de dejar pasar el tiempo, convencido de que después de los comicios del 25 de septiembre tendrá una nueva oportunidad de acudir a la investidura y esa vez con éxito. O en su caso de volver a liderar al PP en las terceras elecciones frente a un Sánchez que puede sufrir su tercera derrota si es que su partido lo vuelve a presentar a esos comicios.

En el centro del hemiciclo y del debate político crece la figura de Albert Rivera por su realismo y tenacidad, a izquierda y derecha, en pos de un pacto de investidura y Gobierno que permita iniciar de la legislatura. El líder de C’s en sus doble negociación primero con el PSOE y ahora con el PP ha consensuado con ambos partidos 100 medidas de gobierno y reformas políticas que pueden estar en la base de un posterior acuerdo entre PP, PSOE y C’s, lo que sin duda es importante. Como lo es que en esas medidas se hayan introducido reformas democráticas de calado y medidas por la regeneración de la vida pública, lo que es de agradecer y ahí está para cuando los dirigentes del PSOE y del PP decidan de una vez por todas parlamentar y pactar.

En cuanto a Podemos tampoco hay novedad. Su obsesión es presionar al PSOE por la izquierda y descalificar al PP y a C’s llegando incluso a difamar -lo hizo Errejón- a Rivera al que acusa de blanquear, con su pacto con Rajoy- la corrupción del PP, lo que es absolutamente falso y contrasta con el blanqueo, ese si cierto, que Podemos hace de Otegui y de los crímenes de ETA.

En la pasada sesión de investidura Pablo Iglesias derramó un saco de cal viva sobre los escaños del PSOE y ahora pretende derramar otro de suciedad sobre los del PP, mientras Sánchez también hará algo así al tiempo que subrayará que el pacto de PP y C’s es puro continuismo con el anterior gobierno conservador del PP.

Sin embargo lo que no reconocen o lo que no quieren ver Iglesias y Sánchez es que las urnas del 26-J le dieron otra victoria (aumentada respecto a los comicios del 20-D) a Rajoy y que ellos fracasaron. El PSOE perdiendo 19 escaños más con respecto al PP y Podemos no logrando el ‘sorpasso’ del PSOE a pesar de su pacto electoral con IU.

Lo que hace presagiar otro retroceso de PSOE y Podemos si llegara el caso de las terceras elecciones que al día de hoy nadie debe descartar. Y que parecen ser el único objetivo de Sánchez para permanecer unos meses más en la secretaría general del PSOE, salvo que antes le estalle en las manos la furia contenida de los principales barones del PSOE. Y no solo por las negativas de este ‘Doctor No’ sino porque hasta ahora Sánchez ha sido incapaz de presentar una alternativa al pacto del PP y C’s como sería la obligación del líder de la izquierda y de la oposición.