Tiembla el corazón de Italia en la Europa herida

Solo nos acordamos de Europa cuando truena a nuestro alrededor. Ahora la plaga de las múltiples desgracias ha caído en forma de cruel terremoto en el centro de Italia con inusual fuerza destructiva en muertos heridos y daños materiales, con pueblos como el bello Amatrice completamente destruidos.

La tierra tembló por encima del índice seis y todo se vino abajo a los pocos días de la mini cumbre europea de Ventotene donde Merkel, Hollande y Renzi reflexionaron con tibieza sobre el incierto presente y futuro de la UE, herida por el Brexit, y machacada, sobre todo en Francia, por el terror del yihadismo del Islam. España, sin gobierno, no estuvo invitada y muy poco de concreto salió de la reunión salvo un tibio llamamiento a ‘mas Europa’.

Si, pero cómo, cuándo y entre quién. Pues mediante la creación de un núcleo duro favorable a una mayor integración política en el seno de la zona euro, integrado por las naciones fundadoras del Tratado de Roma, Alemania, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y también España.

Y ese núcleo duro de primera velocidad debe tener el objetivo claro de ‘mas Europa’ sobre todo en la adversidad y con solidaridad como la que emana ahora en torno a las heridas de Italia, o en fechas recientes en favor de los franceses o los belgas, como víctimas del terror. Y nada de esto oímos en España donde los dirigentes políticos siguen enzarzados en reyertas de poca monta y escaso talento y generosidad camino de mas desgobierno y de mas elecciones, las terceras en el plazo de un año.

Decíamos ayer que España no puede perder el tren de la alta velocidad de la UE donde deben de estar los siete ‘magníficos’ de la Historia de Europa. Y eso pasa por tener un gobierno rápido y estable que ademas luche contra los populismos y los nacionalismos, de la izquierda y la derecha y para lograr la confluencia fiscal y financiera que cierren el ciclo de la union monetaria y sin perder de vista el bienestar social.

Y ¿quien habla hoy en España de todo esto? Nadie porque los amos de la mala política viven en la miopía y la ambición personal. Al menos hasta que tiembla la tierra con mortífero estruendo en Italia y ello sacude conciencias y obliga a reflexionar y esperemos que a rectificar y actuar con celeridad.