Negociar para nada pero avanzando

Es la segunda vez que Albert Rivera se embarca en una negociación para un pacto de investidura y por segunda vez todo apunta que los acuerdos que se pacten entre PP y C’s no servirán para nada -como no sirvieron los de C’s y PSOE del pasado febrero- porque Pedro Sanchez no permitirá la investidura de Rajoy como en la pasada legislatura Pablo Iglesias impidió la de Sanchez.

Entonces estos esforzados negociadores de Ciudadanos ya se han sentado a negociar con el PSOE y el PP -también tuvieron un tanteo con Podemos- y el resultado ha sido negativo porque fracasó la investidura de Sanchez y va a fracasar la de Rajoy.

Entonces ¿no sirve para nada este esfuerzo negociador? Pues creemos que sí porque en el diálogo de PP y C’s se están incorporando iniciativas que ya figuraban en el pacto del PSOE con C’s, lo que supone en cierta manera dar pasos que acercan a PP, PSOE y C’s. Y esa es una base firme que podría ser útil si un día se acaban los vetos políticos, ideológicos y personales o si un día desaparecen Sanchez o Rajoy, o los dos, de la escena política y en dicho momento los tres partidos constitucionalistas se deciden a anteponer el interés general de España al de sus particulares intereses partidarios.

Se hace camino al andar, aunque todo anuncia que el camino es muy largo y plagado de obstáculos. Sin embargo en regeneración democrática y lucha contra la corrupción ya existen puntos de acuerdo y puede que en lo que a los Prepuestos de 2017 se refiere las posiciones no estén alejadas.

Sin embargo todavía queda mucha tela que cortar y muchas aristas por limar. De ahí el riesgo de frustración de los negociadores, aunque también cuenta la ventaja de conocer los detalles de las posiciones más distantes para que si se presenta la oportunidad del gran pacto las renuncias y concesiones de los unos y los otros se puedan llevar a cabo a gran velocidad.

Es cierto que en la España de la Transición no hay antecedentes de este tipo de pactos y de negociaciones. Si hubo pactos puntuales del PSOE y del PP -de Gonzalez en 1993 y Aznar en 1996- con los partidos nacionalistas de CiU y PNV, pero poco mas y en ambos casos pagando peaje de la soberanía nacional. Sin embargo la situación de ahora es más compleja porque el pacto que falta por cerrar es entre los dos grandes partidos del PSOE y del PP, y eso al día de hoy parece imposible por los celos y las intrigas que provocan los partidos emergentes de C’s y Podemos. Y sobre todo por la presión que ejerce Podemos a la izquierda del PSOE.

Pero mientras tanto ahí siguen los negociadores desbrozando el camino para un pacto final aunque de momento no se ve luz en ese largo túnel en el que por segunda vez los zapadores de C’s se han vuelto a poner a trabajar. Y eso ya es algo y les honra porque a medio o largo plazo puede tener un valor fundamental.