El cura Hamel, mártir en Normandía

Jacques Hamel, sacerdote jubilado de 84 años es probablemente el último ‘mártir’ de la Iglesia Católica después de haber sido degollado por dos terroristas islámicos en su parroquia de Saint-Etienne-du- Rouvray, en la región francesa de Normandía. Dos criminales que decían actuar en el nombre del Estados Islámico (ISIS) y grabaron su crimen para transmitirlo a sus compañeros del terror poco antes de ser abatidos por la policía gala.

Otra vez el ISIS, otra vez en Francia, otra vez un comando suelto de la manada de lobos solitarios como los que recientemente actuaron en Alemania, y otra vez la sensación de rabia e impotencia frente a esta plaga criminal contra la que resulta muy difícil luchar y menos aún prevenir su acción cobarde y traicionera contra civiles indefensos.

El crimen del cura Hamel, por su condición de sacerdote católico, tiene una especial lectura porque podría significar el principio de una serie de actuaciones criminales de los comandos yihadistas en contra de los representantes de la Iglesia Católica, en un alarde de desafío frontal en lo que estos desalmados del pretendido Califato llaman ‘guerra santa’ contra los infieles.

Y tibia nos ha parecido la reacción del Vaticano ante semejante horror lo que invita a pensar que el Papa Francisco ha preferido no ampliar la onda expansiva de este crimen contra un sacerdote por temor a que se produzcan otros más.

Y ha dicho el presidente Hollande, como otras veces de un tiempo a esta parte y a raíz de los continuos ataques del yihadismo radical, que Francia ‘está en guerra –‘aérea’, debió precisar- contra el ISIS’. Como suponemos que están primeras naciones de Occidente y los países árabes que combaten a este fantasmal y criminal Estado en Siria e Irak desde hace ya demasiado tiempo sin que se aprecie un horizonte final para esta tremenda pesadilla.

Porque ni la OTAN, ni los aliados de la llamada Alianza contra el Daesh –recientemente reunidos en Washington- se osan echar pie a tierra para acabar con el Califato y se limitan a cursos de formación (en los que España participa) y a bombardeos que una discutible efectividad.

Es cierto que el ISIS ha perdido posiciones pero siguen ahí y manejan ingentes cantidades de dinero que supuestamente les llegan de Arabia Saudí –país que está bajo sospecha en este conflicto y que presume de ser aliado occidental-, o de la venta clandestina de petróleo lo que les permite armarse hasta los dientes y financiar el terror de comandos que están durmientes en países europeos o se han infiltrado en las caravanas de refugiados de Siria que llegan a Europa.

No se trata de mandar tropas contra el ISIS para ocupar territorios como ocurrió en las anteriores guerras de Irak, que están en el origen de esta situación, sino de enviar tropas de primer nivel para acabar con el Estado Islámico, destruir su ejército y su organización y capturar a sus líderes y a sus cómplices y financiadores, estén donde estén. Hace falta un ataque en toda regla para liquidar el nido de víboras que nos envían a la UE y también a otros países de Asia y de África su guerrilla criminal.

¿Hasta cuándo? ¿No dicen los líderes europeos que estamos en guerra contra el ISIS? Pues no nos parece que así sea, al menos en lo que a la UE y la OTAN se refiere y ellos sabrán el por qué, pero desde luego no se acaba de entender.