Europa sobre el volcán del terror y la crisis

Motivos e información tendrán los Estados Unidos a la hora de advertir a sus ciudadanos del riesgo que corren de sufrir atentados terroristas si viajan a Europa este verano para asistir a la Eurocopa, al Tour de Francia o al Día Mundial de la Juventud en Cracovia. Afortunadamente la advertencia de USA no incluye a España pero también habla de lugares turísticos.

No obstante esta advertencia del gobierno americano no nos parece prudente ni edificante en la lucha contra el terror, una vez que los europeos también podrían hablar de los riesgos de atentados permanentes en los EE.UU. Máxime cuando estas oleadas del terror tienen su origen en las guerras que EE.UU. lanzó en Irak y Afganistán.

Qué duda cabe que el terrorismo sigue siendo una amenaza para las primeras naciones de Occidente y con más intensidad a medida que las fuerzas del ISIS van perdiendo la guerra en Irak y Siria. Pero ese no es el único problema de la UE que se enfrenta a la crisis económica y a la incesante inmigración que huye de esas guerras y la miseria de varios países africanos.

Europa y los europeos saben a qué se enfrentan y de ahí que sus líderes más notorios François Hollande y Angela Merkel hayan pedido un esfuerzo de unidad a los gobiernos de la UE durante la celebración del centenario de la batalla de Verdún donde la canciller alemana y el presidente galo hicieron serias advertencias sobre el fantasma de la división en Europa ante el renacer de los movimientos populistas de izquierda y los nacionalistas xenófobos de la derecha.

Hollande declaró: ‘la fuerza de la división y el repliegue está aquí de nuevo. Cultiva el miedo e incluso el odio y denuncia a Europa como la causa del mal’. Y Merkel añadió: ‘solo unidos podemos gestionar los desafíos del Siglo XXI’.

Pero los dos mandatarios deberían reconocer que la UE se ha equivocado a la hora de plantear el calendario y las medidas para salir de la crisis de las finanzas internacionales (que vino de los EE.UU. en el verano de 2008 por los abusos del sistema financiero), una vez que el camino de los ajustes sociales para conseguir la convergencia del déficit de la eurozona provocó enormes destrozos y facilito la aparición y el ascenso de los partidos populistas y nacionalistas que amenazan a Europa.

Así mientras los Estados Unidos acertaban al tomar la ruta de la expansión, el crédito y la deuda, Europa se escogió la senda churchiliana de ‘sangre, sudor y lágrimas’ en la que habitamos y de donde tardaremos en salir, si es que salimos. Y ahí están cazados políticamente Hollande, con una revuelta social por su reforma laboral y con elecciones presidenciales en 2017, y Merkel que en ese mismo tiene elecciones legislativas.

España, país duramente castigado por los efectos de la crisis en el sector inmobiliario, está sufriendo los dos desafíos del momento político europeo: el nacionalismo independentista en Cataluña; y el renacer con fuerza de una izquierda radical y populista entorno a Podemos que está a punto de superar al PSOE como en Grecia Tsyriza superó al PASOK, provocando un vuelco radical frente al bipartidismo de la transición.

Lo que de momento nos conduce a dos elecciones generales en los últimos seis meses y anuncia grandes dificultades para la formación de Gobierno después de la cita del 26-J, porque no se esperan cambios sustanciales sobre el resultado del 20-D. Mientras en la campaña electoral, a derecha e izquierda, se debate la oportunidad de seguir con el cumplimiento de los objetivos de déficit de la UE (menos del 3% a finales de 2017) o de exigir a la Unión Europea una flexibilidad de tres o más años que comprometería los objetivos trazados por Bruselas.

Por ello cabe esperar que, una vez despejada la incógnita del Brexit el 23 de junio, Francia y Alemania faciliten una ruta intermedia a los países de la UE con un aplazamiento de los objetivos de déficit y con garantías comunes (eurobonos) para la estabilidad financiera y la movilidad del crédito. Solo así se facilitará la cohesión política y social para abordar la crisis económica en la UE y desafíos tan serios como la inmigración o las amenazas del terror que ahora airean los EE.UU. creando un ambiente de inestabilidad y cierta tensión.