Banderas: en Cataluña no se respeta la ley ni la libertad de expresión

Está bien que la Justicia haya avalado el derecho a la libertad de expresión y en consecuencia haya rechazado la decisión de la Delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, de prohibir las banderas ‘esteladas’ (independentistas) durante el partido de la final de la Copa del Rey que este domingo van a disputar el Barcelona y el Sevilla, un encuentro considerado de ‘alto riesgo’.

De estos hechos se desprende que en España se respetan las libertades y que la Justicia funciona y es igual para todos. Lo que no ocurre en Cataluña, donde la violación de la ley y de la Constitución por ciudadanos y por organismos e instituciones públicas está a la orden del día, ante la pasividad -en muchos casos cómplice- del Gobierno central y la Fiscalía del Estado. Lo hemos visto muy a menudo con la enseñanza del español en Cataluña, con la ‘consulta del 9N’ y con varias iniciativas relativas al llamado proceso independentista catalán.

Pues bien los independentistas del Barça -equipo a menudo utilizado como ariete del proceso secesionista- ya pueden venir a Madrid con sus banderas esteladas o escocesas (han perdido la cabeza), con la sola intención de ofender a España y a los españoles como a menudo se les ofende en Cataluña. La Diada de 2012 paseó un cartel al frente de la manifestación con el lema de ‘España nos roba’.

En Cataluña no se respeta la legalidad, la libertad de expresión ni los Derechos Humanos como fue denunciado por la ONU. En el resto de España sí se respeta todo ello, y resulta ridículo y bochornoso que gobernantes catalanes que consienten que se violen la ley y las libertades en el territorio catalán monten su particular número victimista diciendo, como dijeron, que si no entraban las esteladas en el estadio Manzanares ellos no vendrían al partido. Pues ya pueden venir y que se diviertan.

En realidad este incidente le ha servido a Puigdemont para ver si logra reanimar su flácido liderazgo y el fallido proceso secesionista que está empantanado y sometido a tensiones internas entre CiU (Dil), ERC y la CUP, mientras seguimos a la espera de que los tribunales catalanes empiecen a actuar tal y como se debe en las recientes violaciones de la legalidad y del marco constitucional, lo que parece que va para largo y huele a manipulación política y sometimiento judicial.

Mientras tanto vamos a ver y a esperar que el partido de este domingo se celebre en un buen ambiente deportivo ajeno a cualquier tensión o incidente violento. No vaya a ser que los hechos acaben dando la razón a Dancausa, la Delegada del Gobierno en Madrid, que a buen seguro se equivocó en su decision de prohibir las esteladas, pero no como ataque a la libertad de expresión sino por exceso de celo en favor de la seguridad del evento. El que, lo repetimos, deseamos que se acabe bien y con la victoria deportiva del mejor.