¿Otro avión de pasajeros abatido?

Los transportes públicos son objetivos permanentes de los terroristas islámicos, lo que abunda en la sospecha de que el Airbus de EgyptAir que realizaba la ruta París-El Cairo haya podido ser abatido por un comando del terror con un misil o colocando un explosivo o una bomba en el aparato tal y como lo apuntan o insinúan las propias autoridades egipcias.

No sería la primera vez que ello ocurre, porque en últimos años hemos visto atentados contra aviones de pasajeros sobre el cielo de Ucrania o en la península del Sinaí. Y a no olvidar que en los atentados del 11-S en Nueva York y en Washington se utilizaron aviones de pasajeros secuestrados como misiles lanzados contra las Torres Gemelas del WTC y el Pentágono.

También hubo atentados contra trenes (el 11-M en Madrid) o el Metro (recientemente en Bruselas), o barcos de pasajeros (recuérdese el Aquiles Lauro). No en vano los militantes del terror saben que los transportes públicos les ofrecen una aglomeración fácil de víctimas y un expansivo eco mediático y social para la propaganda del miedo y de sus objetivos.

Con este caso de un presunto atentado terrorista contra el vuelo de EgyptAir, que está pendiente de confirmación oficial, lo que no será nada fácil de demostrar sin encontrar las cajas negras del avión, algunos analistas expertos en la lucha antiterrorista
parecen pensar que el transporte aéreo está ocupando cierto protagonismo -recuérdese el atentado en el aeropuerto belga de Bruselas-, para extender el pánico a volar sobre todo en las rutas que conducen a Oriente Próximo.

Y si eso es así creemos que todo ello puede producir un gran impacto político, económico y comercial de esas rutas aéreas y de las compañías que las utilizan, que son las propias de los países de esas latitudes y grandes compañías internacionales. Por todo ello es muy importante determinar, en el caso de que se confirme el atentado, cómo se llevó a cabo. Si fue gracias a la introducción de un artefacto o bomba entre el pasaje o en los equipajes entonces estaríamos ante un grave error de la seguridad del aeropuerto Charles De Gaulle de París, lugar de donde despegó el avión de EgyptAir.

Ahora bien si el avión fue alcanzado por un misil tierra-aire (como parece que pudo ocurrir en el atentado del Sinaí, o de Ucrania) entonces la situación sería mucho más grave porque esas armas son fáciles de conseguir por los ejércitos del Isis, de fácil manejo y transporte y se pueden utilizar en tierra, en otro avión o incluso a bordo de una sencilla embarcación. Y si estamos ante un ataque de misil la crisis de confianza que se abrirá en torno al transporte aéreo puede ser espectacular.

De momento tenemos que esperar a encontrar el avión y a ver qué se dice en sus cajas negras si es que son recuperables. No obstante lo ocurrido obliga a los gobiernos europeos a entrar en una profunda reflexión. En cuanto a la autoría y motivación de este acto de terror, en caso de confirmarse, parece clara: los autores serían militantes del islamismo radical egipcio.

El que fue derrocado del poder que ganó en las elecciones de la llamada ‘primavera egipcia’ por un golpe de Estado militar, tras el cual los líderes de los Hermanos Musulmanes fueron destituidos y encarcelados y en algunos caso ejecutados, al tiempo que se ilegalizaba esa formación política y religiosa de mucha fuerza en todo el país.

Lo que ha provocado una dura batalla policial y militar entre el régimen imperante y este sector del islamismo egipcio. Lo que está arruinando el país porque el turismo es su primera industria, que se ha hundido por causa de esta situación. Que empeorará si se confirma que el avión de EgyptAire fue abatido por comandos del terror egipcio o internacional.