Iglesias con Garzón el 26-J y González con el Zandi

El pacto electoral y en coalición de Podemos con IU no es un acuerdo ‘histórico’ como ellos dicen pero puede serlo si derrotan al PSOE en las elecciones del 26-J y pasan a ser el segundo partido político nacional por detrás del PP. Un resultado de ese alcance se convertiría en vuelco excepcional en la historia de la transición española y metería al PSOE en una crisis de identidad y de supervivencia muy grave y similar a la del PASOK griego.

Y todo ello en el momento en que su líder carismático Felipe González aparece implicado de manera escandalosa en los negocios del famoso empresario petrolero Zandi, el amigo y al parecer socio de Juan Luis Cebrián, el presidente del Grupo Prisa que debería de explicar todo ello en la portada del diario El País para demostrar, en el 40 aniversario de su nacimiento, la valía y la independencia de su Redacción.

El caso del vídeo de González haciendo la propaganda del Zandi con un desparpajo asombroso es un asunto de la mayor gravedad que ha caído como un obús en el PSOE en vísperas de la campaña electoral, lo que le va a impedir a Sánchez hablar con demasiada soltura de la corrupción del PP mientras su líder carismático aparece rodeado por activa y por pasiva de amistades peligrosas y adineradas e inmersas en los ‘papeles de Panamá’ y en oscuros negocios. Lo que hará que González se esté un poco callado frente al ímpetu de Podemos e IU, porque de lo contrario lo de ‘la cal viva’ -que cierta es- será una broma con lo que le caerá al PSOE encima por parte de Iglesias y Garzón.

En cuanto al pacto electoral firmado por Iglesias y Garzón y pendiente de una consulta a las bases hay que decir algunas cosas concretas: que esta coalición no implica que automáticamente los dos partidos y las ‘confluencias’ sumen de manera automática todos los votos que ellos obtuvieron en los pasados comicios del 20-D. De ser así, y por el efecto de la Ley D’ Hont, el PP obtendría 117 escaños (6 menos que el 20-D), el PSOE 88 (2 menos), Podemos 84 (15 mas) y C’s 36 (4 menos).

Pero ya sabemos que el resultado del 26-J no será similar al del 20-D, que habrá mas abstención, lo que puede beneficiar a PP y Podemos y que la campaña electoral y los esperados debates, si los hay, podrían ser definitivos en la doble batalla electoral que se planteará en estas nuevas elecciones: por una lado la batalla general por la presidencia del Gobierno; y por otra parte la lucha entre PSOE y Podemos por el liderazgo de la izquierda.

Naturalmente la nueva coalición de Podemos más IU va a relanzar el discurso del miedo -ya empezó ayer Rajoy con ese discurso- contra Podemos en beneficio del voto útil para el PP. De la misma manera que Iglesias y Garzón intentarán camelar al PSOE diciendo que ellos son la única alternativa a Rajoy y al PP, partido donde en las últimas horas se ha promocionado mucho la imagen del joven Pablo Casado.

Quienes están descolocados con la nueva situación son Pedro Sánchez y el PSOE. Los que por más que pretendan convertir al PP en principal adversario no van a tener más remedio que enfrentarse a Podemos. No en vano la batalla por el liderazgo de la izquierda ya ha invadido todo el centro de la precampaña electoral y será un centro de interés de la batalla final.

En la que Ciudadanos puede quedar algo desdibujado por su pacto de investidura fallido con el PSOE, por la batalla de la izquierda entre el PSOE y Podemos y porque el PP busca el cuerpo a cuerpo con Iglesias para llevarse el voto útil del centro derecha.

El pacto de Podemos con IU es sin duda un acuerdo muy importante para la izquierda española y lo será para España si tiene consecuencias electorales llamativas si derrotan al PSOE. Partido que ahora está muy desconcertado y al que le acaba de caer como una bomba política en su sede central el asunto de las amistades peligrosas de Felipe González con los oscuros negocios de sus amigotes petroleros con cuentas en las orillas del Canal de Panamá.