Legislatura fallida

Era la primera vez en la transición española en la que íbamos a vivir una auténtica separación de poderes del Estado entre el Ejecutivo y el Legislativo, ante la ausencia de mayorías absolutas y por el final de la etapa bipartidista. Pero el ensayo de separación de los dos primeros poderes del Estado resultó un fiasco ante la flagrante incapacidad de los líderes que no fueron capaces de lograr un pacto de gobierno.

Se acabó la legislatura y con ella el primer Parlamento no bipartidista desde el inicio de la transición. Una Cámara divida en cuatro grandes grupos parlamentarios, de PP, PSOE, Podemos y C’s, que no fueron capaces de lograr un pacto de gobierno entre ellos, una vez que Pedro Sánchez que tenía la llave de la gobernabilidad se negó a un pacto con el PP o con Podemos, las dos únicas alternativas posibles. Partidos a los que Sánchez exigía su abstención a cambio de nada para que él, que fue perdedor de las elecciones frente al PP, se convirtiera en el Presidente del Gobierno con ayuda de C’s y la abstención de los demás.

Y no solo no logró esos apoyos con la abstención sino que además tuvo la osadía de presentar su candidatura a la investidura en el Congreso de los Diputados, lo que resultó un lógico fracaso que él no acababa de entender porque se sentía predestinado para gobernar. Pero he aquí que le faltaban ni mas ni menos que 46 escaños. Y lo que es peor, nos dice Sánchez que si el Parlamento que resulta de las urnas del 26-J es similar al que ahora se disuelve que él volvería a hacer los mismo. Es decir bloquear la situación aunque él sufra otra derrota a manos de Rajoy.

Cuestiones todas estas que volverán a aparecer durante la campaña electoral que ya está en marcha y en la que veremos que deciden los ciudadanos ante este bloqueo político y por quien se decantan. Con la novedad -quizás la única al día de hoy- del posible pacto electoral de IU con Podemos lo que podría dañar el resultado del PSOE y en cierta manera favorecer al PP.

En realidad en esta legislatura, la mas breve de la transición, apenas hubo debate parlamentario salvo el mencionado de la investidura de Sánchez. El Gobierno además se negó a someterse al control de la Cámara con el argumento de que ‘estaba en funciones’ y respondía a los resultados de la legislatura anterior (2011-2015), lo que es cierto. Pero sobre todo Rajoy y sus ministros se negaban a facilitar a toda la oposición un espectáculo permanente de acoso y derribo del PP que era lo que buscaban todos, para preparar su pre campaña electoral.

De manera que el Gobierno hizo mal en no acudir y bien en no dejarse manipular cuando todo el mundo sabía que la legislatura no duraría y que habría repetición electoral. Unos comicios donde acudirán los mismos partidos con los mismos candidatos, excepción hecha de IU si finalmente se alía con Podemos, lo que sabremos muy pronto una vez que las coaliciones electorales deben presentarse antes del 13 de mayo y las listas antes del 22 del mismo mes.

En suma un tiempo perdido por causa de la irresponsabilidad política de algunos notorios dirigentes y vuelta a empezar el proceso electoral donde ya veremos si el cansancio de la política no acaba por provocar una gran abstención. En señal de castigo a unos dirigentes que no han estado a la altura de las circunstancias y regresan a los comicios en la que, para algunos como Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, puede ser su última oportunidad.