La confluencia de IU con Podemos

Pablo Iglesias y Alberto Garzón llevan meses preparando el pacto electoral de IU con Podemos, bajo los auspicios de Julio Anguita. Especialmente desde que el 24 de febrero Pedro Sánchez y Albert Rivera firmaron los acuerdos de gobierno que cerraban las puertas al pacto de izquierdas que Pablo Iglesias había propuesto al PSOE y que Sánchez descartó con la esperanza de la abstención de Podemos o, en última instancia, de que se sumara a un gobierno tripartito con PSOE y C’s, propuesta desesperada que fue rechazada por Iglesias y Rivera.

El frente de la izquierda radical entre IU y Podemos que Iglesias y Garzón están urdiendo para las imparables elecciones del próximo 26 de junio esta casi hecho. Pendiente solo de ciertos retoques que van a negociar los equipos de una y otra parte a toda velocidad porque las coaliciones que concurran a esos comicios deben de hacerse públicas antes del 13 de mayo y las listas electorales el 22 de mayo. Por lo que apenas quedan tres semanas para esos pactos de la izquierda con los que Iglesias pretende quitar al PSOE el liderazgo del flanco zurdo de la política, el ‘sorpasso’, siguiendo el modelo de Tsipras en Grecia.

Un acuerdo sin duda importante y novedoso que de momento acapara el interés informativo de la precampaña electoral donde el PSOE anda medio desaparecido y sin un discurso original y notorio porque está pillado en dos frentes: a su derecha por el pacto con Ciudadanos; y a su izquierda porque intentó que Podemos se sumara a su gobierno. Lo que impide a Sánchez lanzar ataques creíbles contra sus más directos adversarios políticos, Podemos y C’s, al tiempo que el PSOE quedará en una posición vulnerable al alcance de los dardos del PP y Podemos.

Aunque está claro que Rajoy tiene como primer objetivo el partido de Albert Rivera al que acusa de haberse echado en los brazos del PSOE, convencido el líder del PP de que semejante discurso va a permitir a los ‘populares’ recuperar a los votantes que el 20-D se fueron a C’s.

Sin embargo la primera incógnita a desvelar en estas elecciones es la del pacto de IU con Podemos y sus confluencias, lo que incluye otras variantes como los repartos de los lugares más altos de las listas y ver que fórmulas de acuerdos pueden utilizar para que eso permita a las confluencias de Podemos formar grupos parlamentarios propios como lo reclaman desde Valencia, Galicia y Cataluña los hasta ahora socios de Podemos. Asuntos complicados pero en todo caso de inferior calado en lo que al primer objetivo de Podemos se refiere que es la formación del frente de izquierdas (‘Unidad Popular’ le dicen en IU y ‘Frente Popular’ lo llaman en el PP para recordar a la II República).

Sin duda una oportunidad para los partidos nacionales y regionales de la izquierda radical de unir votos y esfuerzos para sortear las barreras de la Ley D’Hont que castiga a las minorías y que podía premiar en este caso a la coalición de Podemos si logran hacerse con el segundo lugar en las urnas del 26-J por delante del PSOE y por detrás del PP.

Un panorama que preocupa seriamente en el PSOE y en ámbitos de la vida económica y empresarial donde siempre han visto en el Partido Socialista una fuerza política moderada que ahora podría ser relevada por una izquierda nueva y populista. Dejando a los socialistas sumidos en el dilema de pactar con el PP o con Podemos pero en segundo plano y fuera de la presidencia del Gobierno que Sánchez, inútilmente, quiso alcanzar con su proceso de investidura ajeno a la realidad.