La última ronda del Rey

¿Puede hacer algo el Rey Felipe VI para intentar que se forme nuevo gobierno en los siete días que quedan para la disolución de la Cortes? Parece que no y visto lo ocurrido en las anteriores rondas de consulta del monarca no creemos que el Jefe del Estado ose tomar la iniciativa –como ocurre en otros países europeos- para propiciar un acuerdo de última hora. Incluida la oferta -algo tardía- de Albert Rivera de buscar un candidato independiente para presidir un gobierno coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos. Eso ocurre en las democracias más avanzadas y consolidadas pero no en la ‘partidocracia’ española.

Los líderes políticos ya están en campaña electoral culpándose unos a los otros del fracaso de las negociaciones para formar gobierno, lo que no es exacto porque sencillamente no hubo negociación entre los que podían pactar que eran Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. Especialmente porque el dirigente socialista se negó a hablar con el líder del PP.

Todo lo demás, las cabriolas de Pablo Iglesias o el rimbombante ‘pacto del abrazo’ del PSOE y Ciudadanos, ha sido un brindis al sol. Además el pacto de Sánchez y Rivera era un simple simulacro de 130 diputados que no conducía a ninguna parte como se vio en la fallida votación del pasado 4 marzo en el Congreso de los Diputados donde acudieron los dos a ver si ‘por caridad’ –lo que no existe en política- alguien les daba una limosna de abstención.

Lo cierto es que Sánchez nunca debió presentarse en el Congreso sin tener los votos suficientes para ser investido. Debió regresar al palacio de la Zarzuela a decirle al Jefe del Estado, el Rey Felipe VI, –tal y como ocurre en las democracias europeas- que él no estaba en condiciones de optar a la Presidencia del Gobierno y que buscara otro formador del Ejecutivo.

Pero Sánchez se quiso dar otra oportunidad invitando a Pablo Iglesias –el que apoya a Otegui, defiende la autodeterminación catalana, ataca a la prensa y quiere romper la convergencia con la UE- a entrar en un gobierno tripartito con PSOE y C’s, presidido por él. Lo que con muy buen criterio y coherencia rechazaron tanto Iglesias como Rivera. De manera que la ronda pedigüeña de Sánchez, que le condujo incluso a implorar abstención a los secesionistas DiL y ERC, era el relato de un fracaso anunciado.

Y ahora estamos en la recta final de un proceso fallido y en ciernes de unas elecciones de las que no se espera mas novedad que el pacto de IU con Podemos. El que preocupa al PSOE y con el que Iglesias espera sumar más votos que los socialistas o al menos recuperar con IU los votos que merecidamente ha perdido Podemos en los últimos meses por causa de los disparates de sus gobernantes locales y regionales y por la radicalización del discurso con el que Iglesias pretende lograr la unidad de su variopinta fauna de ‘confluencias’.

Al día de hoy es pronto para hacer un pronóstico sobre el resultado de los comicios del 26-J, entre otras cosas porque las encuestas que se han publicado al respecto con unas muestras de 800 o 1.000 entrevistados no son creíbles y mucho menos para proyectar un reparto de escaños. Sobre todo cuando el cansancio y hastío de los ciudadanos en general frente a la clase política puede provocar esta vez un alto porcentaje de abstención, lo que sumado a la asimétrica Ley D’Hont impide calcular el posible reparto de diputados con la garantía de acertar.

En todo caso, lo que si dicen la mayoría de las encuestas es que no se espera un Parlamento diferente al actual. Con lo que el problema de los pactos volverá a empezar, salvo que en el PP o el PSOE (o en los dos) se produzca un cambio de líderes antes o después de las elecciones. De ahí la gravedad y la irresponsabilidad de los dirigentes políticos por haber perdido cuatro meses sin pactar. Lo que fue imposible una vez que el pacto se reducía a dilucidar si el presidente del Gobierno iba a ser Rajoy o Sánchez y a nada más.

Por ello no se espera novedad en la tercera y última ronda de consultas del Rey y muy especialmente las del martes con Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias. Solo la constatación del fracaso de este proceso y el anuncio de nuevas elecciones lo que se hará realidad el 2 de mayo. Y mientras tanto los grandes partidos iniciarán su pre campaña electoral. En ello están.