Puigdemont, sin novedad en la Moncloa pero mejores modales

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se ha entrevistado en el palacio de la Moncloa con el presidente en funciones del Gobierno de España Mariano Rajoy. Y al parecer en un tono distendido y cordial lejano de la tensión y la bravuconería de las que hacía gala en Madrid el que fuera su predecesor Artur Mas. Ese ha sido quizás el mejor o el único resultado del encuentro porque todo lo demás se ha aplazado a posteriores reuniones políticas y de expertos, excepción hecha de lo esencial y relativo al proceso independentista catalán al que Rajoy le ha vuelto a decir ‘no’, como es su obligación y se lo exige la legalidad constitucional.

Ocurre, además, que desde que Puigdemont llegó a la Generalitat nadie hasta ahora le había hecho caso en Madrid. Pero de un tiempo a esta parte el president ha tenido la oportunidad de encontrarse con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera con motivo del actual proceso de investidura que está a punto de acabar sin ningún acuerdo. Y ahora ha llegado el turno de la conversación con Rajoy solicitada por Carles Puigdemont a pesar de que meses atrás dijo que no tenía interés en hablar con ‘un presidente en funciones’.

Pero ‘dineros son calidad’. Y eso lo saben muy bien los catalanes como saben que mientras mantengan la tensión secesionista con el Ejecutivo español los problemas económicos de Cataluña van a empeorar en lo público y también en lo particular.

No en vano la inversión extranjera en Cataluña ha caído en picado por riesgo de la inseguridad jurídica y de la tensión política, las agencias de calificación ha colocado la deuda catalana al nivel del bono basura, son muchas las empresas que han abandonado o que piensan abandonar el territorio catalán, y resulta impensable que nadie desde el Gobierno de España quiera hacer favores extraordinarios a un gobierno que se dice dispuesto a violentar la legalidad, o que gasta el dinero público a favor de la independencia como ocurre con la propaganda de sus embajadas.

Si a eso añadimos que no cumplen los objetivos de déficit ni pagan a los proveedores públicos o tienen dificultades para abonar las nóminas de sus funcionarios, veremos que Puigdemont tiene motivos para buscar una buena vía de dialogo con Madrid. Porque Cataluña va de mal en peor y además ellos saben muy bien que no tienen salida legal para sus pretensiones secesionistas ni en España ni en la Unión Europea como ya lo han podido comprobar. Por ello Puigdemont le pide a Rajoy que no se judicialice el debate político catalán, a lo que Rajoy le contestó diciendo que eso depende de ellos porque si cumplen la ley la Justicia no actuará.

De manera que Puigdemont sabe que necesita a España para poder reconducir el deterioro económico catalán, el público y el privado. Como sabe que el Gobierno de España no dará un solo paso atrás en la defensa de la unidad nacional y de la legalidad. Y todo esto, que es la herencia envenenada que dejó Artur Mas, le toca ahora gestionarlo a Puigdemont al tiempo que ha de contemporizar con ERC y la CUP, lo que supone hacer demasiadas cosas a la vez.

Además todo apunta a que Puigdemont carece de un liderazgo fuerte en Cataluña y este tipo de encuentros como el de la Moncloa le da un plus de notoriedad y de reconocimiento institucional. Y aún le queda ser recibido por el Rey Felipe VI, para ir conociendo poco a poco la realidad nacional española.

Como a buen seguro que a este presidente catalán le hace falta conocer muchas cosas de España (empezando por la Historia verdadera), que son también las de Cataluña. Rajoy le regalo un facsímil de la primera edición de El Quijote en el 400 aniversario de Miguel de Cervantes. Un libro que si todavía no lo ha disfrutado, Puigdemont lo debería leer. Y si tiene tiempo antes de abandonar Madrid también debería visitar, como poco, el Museo del Prado para apreciar la riqueza cultural y la grandeza de España y para saber que los tesoros que allí se guardan son también del pueblo catalán.