Sánchez e Iglesias y el reparto del poder

Sánchez e Iglesias han hablado por teléfono pero no han entrado en el fondo de la cuestión que abordarán personalmente el próximo miércoles día 30 y que no es otra cosa que el reparto del poder y ahí incluidos los sillones en el gobierno de la nación. De eso se trata y todo lo demás es aleatorio. Pedro Sánchez se reserva la Presidencia del Gobierno, tiene asignada la vicepresidencia a su socio Albert Rivera y quiere que Pablo Iglesias se quede fuera de la pastelería del poder y le regale la abstención de Podemos en una segunda sesión de investidura (que es lo que al parecer pretendió Errejón ante la votación del pasado 4-M).

Mientras el líder de Podemos lo que desea y sabe que es imposible es un Gobierno de la izquierda sin Ciudadanos con Sánchez en la Presidencia e Iglesias en la vicepresidencia, y con la abstención de los independentistas catalanes de ERC y DiL, a lo que se opone el Comité Federal del PSOE.

Los dos saben que su entendimiento es imposible por más que Sánchez diga una y otra vez a Podemos que de lo que se trata es de echar al PP del poder, un pobre argumento que por otra parte desbarata cualquier intento de Rivera de buscar la abstención del PP.

Entonces ¿para qué se van a reunir Sánchez e Iglesias? Pues para que no se diga que no lo han intentado y para acusarse mutuamente de ser culpables de su ruptura. Sánchez diciendo que Iglesias beneficia a Rajoy, e Iglesias diciendo que Sánchez no quiere un Gobierno de izquierdas.

Los debates sobre los programas de gobierno económicos y sociales, o las reformas constitucionales cuestiones de regeneración de la vida pública e institucional están muy bien y no presentan diferencias importantes, entre PSOE y Podemos, salvo lo relativo al derecho de autodeterminación que exige Podemos y que ahora quieren extender desde Cataluña al País Vasco.

De hecho el Pacto entre PSOE y C’s se cerró muy fácilmente y en pocos días, entre otras cosas porque los dos partidos sabían que no era definitivo dado que necesitaban introducir otro partido para conseguir una mayoría, y en el caso de las reformas constitucionales el apoyo del PP por lo que el citado pacto calificado de ‘histórico’ era papel mojado.

Pero ahora se agota el tiempo -quedan poco más de cuatro semanas para la convocatoria de elecciones- y, visto que Sánchez sigue sin aceptar verse con Rajoy, al líder del PSOE solo le queda el último intento de un acuerdo con Podemos que a su vez es incompatible con Ciudadanos. Lo que nos lleva a nuevas elecciones.

Pero si esto es así ¿por qué no se reúnen de una vez y dejan claro que ese pacto de izquierdas no es posible, porque Podemos no se abstiene de igual manera que tampoco acepta abstenerse el PP o Ciudadanos? Pues porque todavía unos y otros tienen asuntos internos que aclarar antes de llegar al encuentro del 30 de marzo. Iglesias tiene que ver qué ocurre con Errejón que lleva 15 días desaparecido de la política; y Sánchez está ocupado con el calendario de su reelección al frente de la secretaría general del PSOE que se celebrará el 8 de mayo. Y no perder de vista que todavía, y si finalmente no hay pactos de gobierno e investidura, las elecciones previstas para el 26 de junio se podrían adelantar.