Terror en Bruselas y alarma en España

Varias bombas y disparos han sembrado la muerte, desolación y terror en el aeropuerto de Bruselas y en una céntrica estación de metro de la capital belga, precisamente bajo las instituciones de la UE, provocando la muerte de 34 personas y más de 200 heridos. Estamos ante la que ha sido la respuesta sangrienta del terrorismo islámico a la detención en Bélgica de Salah Abdeslam, jefe de los comandos que hace pocos meses llevaron a cabo una masacre en París.

Y estamos, una vez más, donde siempre: sumidos en la impotencia frente al terror islámico que, desde hace casi 20 años -y especialmente desde los atentados el 11-S del 2001 en Washington y Nueva York- ha asolado ciudades occidentales como Londres, Madrid, París y ahora Bruselas.

¿Qué hacer? La respuesta política y policial no es fácil por más que se han tomado importantes medidas preventivas y a pesar de la estrecha cooperación internacional, porque los nidos de las serpientes, como el que habita el barrio belga de Molenbeek están dispersos por Europa e impregnados de los mensajes y los discursos fanáticos de este terror islámico al que se suman jóvenes que viven en la postración social, y se declaran militantes vengativos de las guerras inagotables de Irak, Siria y Libia que la comunidad europea e internacional no ha sabido parar ni controlar, y de las que emana la diáspora de los refugiados que llegan al territorio de la UE.

Seguimos, pues, en guerra contra el terrorismo islámico. Lo que obliga en España, y estas fiestas de Semana Santa, a la mayor alerta policial y ciudadana, porque atentados como el de Bruselas pueden tener otras secuelas en el territorio europeo. Y sabida es la facilidad que tienen los terroristas -máxime si están dispuestos a inmolarse en el crimen- para actuar de manera impune y a traición contra el conjunto de la sociedad.

De ahí la importancia de la alerta general que el Gobierno español debe desplegar, cuidando de especial en estos días de vacaciones los que son centros neurálgicos del transporte ciudadano como son aeropuertos, estaciones de trenes, metro y autobuses, así como las concentraciones multitudinarias deportivas y de ocio para prevenir en lo que se pueda todo intento de atentado en nuestro país.

La unidad de las fuerzas políticas españolas y gobiernos europeos ante esta oleada de atentados ha sido ejemplar, y es fundamental para que el mundo del terror islámico sepa que nunca lograrán desestabilizar a las democracias de nuestro continente que llora a sus muertos, como hizo emocionada la Comisaria de Exteriores de la UE, Federica Mogherini. Pero que mantiene alta la guardia y presta la respuesta política, policial e incluso militar. Porque la UE y la OTAN deben intervenir en Oriente Próximo y en África central para destruir la bases del Isis y Al Qaeda que se han hecho fuertes en territorios donde, de una vez por todas, hay que derrotarlos destruyendo su mortífera organización y sus sistemas de financiación y aprovisionamiento de armas. Porque es desde esos campos de batalla de donde emanan los comandos que luego crean en Europa el terror, la muerte y la desolación.