Sánchez visita a Puigdemont

Esto de la política española empieza a ser insufrible ante la manifiesta incapacidad de los políticos para llegar a acuerdos de gobierno y para garantizar una mínima la estabilidad política. Y así, mientras un día es imputado en Galicia el secretario general del PSOE de esos lares Gómez Besteiro, que permanece en su cargo alegremente con las bendiciones de Pedro Sánchez, otro día reaparece, como Moby Dick, Rita Barbera al caloret de las Fallas que están a punto de arder e invitada es a declarar ante un juez, si la señora se digna a acudir al juzgado sin anteponer la inmunidad de la que disfruta en el Senado, Cámara de la que cobra sin trabajar.

El espectáculo de la corrupción crece sin cesar y en la más alta política de Madrid la única novedad es el anuncio del viaje de Pedro Sánchez al centro del independentismo de Cataluña para entrevistarse allí con el presidente de la Generalitat, Puigdemont, a quien no han recibido aún ni el rey Felipe VI, ni el presidente en funciones Mariano Rajoy.

Sánchez, dicen los politólogos que inundan los medios, ‘va a explorar’ el posible apoyo de los independentistas de ERC y Dil a su proyecto de gobierno de ‘izquierdas y transversal ‘con C’s y Podemos, a cambio de ofrecer a los secesionistas un modelo federal del Estado que no quiere nadie, ni españolistas ni independentistas. El tampoco puede lograr el líder del PSOE porque para eso hace falta reformar la Constitución lo que impide el PP. Además el gobierno transversal también es otra quimera una vez que Ciudadanos ya rechazó el pacto con Podemos y Podemos con C’s.

Entonces ¿a qué va Sánchez a Barcelona? Pues a buscar una fórmula de camuflaje y rendición del PSOE a los pies del ‘derecho a decidir’ o de la autodeterminación, que antes defendía el PSC, que ahora defiende otra vez en el PSC la número dos de Iceta, Nuria Parlon, que también apoya el secretario general de UGT Josep María Álvarez y que rechazan la inmensa mayoría de los españoles. Ahí incluidos el partido Ciudadanos y una buena parte del Comité Federal del PSOE. Empezando por la lideresa andaluza, Susana Álvarez, la otra Moby Dick del PSOE, que el día menos pensado aparece resoplando en el rio Manzanares y dice eso que dijo en catalán Tarradellas: ‘ya estoy aquí’.

Sánchez empieza a pensar que no le queda más puerta que Podemos para llegar a la Moncloa y viaja a Barcelona a ver si le preparan una pócima mágica que le permita pactar con Podemos sin que se rompa el PSOE y camuflando en el viaje la autodeterminación. Y difícil lo tiene el líder momentáneo del PSOE que sigue sin reconocer su derrota en las elecciones del 20-D y su fracaso en la investidura.

Y que parece no saber que Podemos y Pablo Iglesias no quieren un pacto con el PSOE, aunque Sánchez acepte el referéndum, porque lo que de verdad quieren es derrotar y sustituir al PSOE. Y para ello está claro que Sánchez se tiene que estrellar y ellos, los de Podemos, le van a ayudar, diga lo que diga el diario El País que corre a palos a Podemos a ver si así se ablandan y se abstienen en la investidura porque en Prisa saben que la base de su negocio y de su enorme deuda reside en que el PSOE siga siendo el segundo partido español.

Como se ve el enredo nacional es monumental. Pero la única manera de avanzar es ir descartando escenarios y está claro que Sánchez va a ver que saca en claro de los nacionalistas independentistas y luego de Podemos, porque el flanco zurdo de la política es por el momento el único camino que le queda a su alcance dado que el PP, a los que no ha querido ni ver en los 85 días que han pasado desde las elecciones del 20-D, no convertirá a Sánchez presidente por nada del mundo.

En cuanto a Cataluña el enredo en esas latitudes no es ni mucho menos menor que el del conjunto de España. Allí los socios del gobierno de Puigdemont ya están probando las delicias de su pacto con la CUP. No tienen dinero para pagar a sus funcionarios, siguen inmerso en un gran tobogán judicial, las Agencias internacionales de calificación los ponen de ‘bonos basura’, y la economía va mal y Cataluña sin liderazgo y sin saber qué hacer con el anunciado proceso de desconexión de España. Y para que no le falte de nada a Sánchez en su viaje a Cataluña, desde el andén -donde ha dejado plantado a Albert Rivera el líder de C’s- le dice: ‘a ver qué haces, pórtate bien’.