Cierta tensión entre Rivera y Sánchez

El reloj de arena está en marcha y comienzan los tanteos tras el fracaso de la investidura de Sánchez. Y aunque se detecta algún movimiento de Ciudadanos en pos de zafarse del abrazo asfixiante del PSOE, el nudo de los pactos sigue cerrado. No obstante parece que por fin el PSOE y el PP van a hablar aunque solo sea para lanzarse mutuos reproches y vetos sobre las respectivas aspiraciones presidenciales de Sánchez y Rajoy.

Afirma Albert Rivera que el pacto con el PSOE no incluye la obligada presidencia de Pedro Sánchez y que si se va Rajoy ello podría permitir un presidente del PP. A lo que airado responde Sánchez que el PSOE acordó no permitir un gobierno del PP, de igual manera que el PP acordó mantener la candidatura de Rajoy. Aunque esta vez el PSOE acepta la negociación con el PP y C’s. Diálogo que desde Génova 13 dicen que debe partir de cero –‘con un folio en blanco’- y no desde el pacto firmado entre PSOE y C’s. Un pacto que rechazan Podemos e IU que a su vez dicen que no quieren negociar con Ciudadanos.

Las líneas rojas entre PP y PSOE y entre Podemos y Ciudadanos siguen vigentes. Pero hay cruce de cartas y llamadas telefónicas al tiempo que se aprecia cierto distanciamiento de Rivera frente al PSOE que no gusta a Sánchez, aunque el líder de C’s insiste en decir que Rajoy se tiene que marchar.

Y ¿por qué no se va Sánchez, que perdió las elecciones, o Sánchez y el propio Rivera que perdieron la investidura? Rivera alude al presunto rechazo de Rajoy -con quien hasta ahora no hablaron- a las reformas y a sus responsabilidades en la corrupción del PP. Y lo hace ahora que reaparece la corrupción del PSOE -por ello Sánchez no sacó el tema en la investidura- con los casos de Griñán, Chaves, Pere Navarro, Narcís Serra, Hernández Moltó, y otros. Aunque las del PP no son menores. Corrupciones que el CIS coloca en segunda y destacada posición de la lista de las preocupaciones de los españoles que lidera el paro.

Los protagonistas del nuevo Parlamento, que inicia su andadura el día 15, a pesar que se puede clausurar el 2 de mayo si hay elecciones, están tanteando el terreno de los pactos donde Rivera intenta regresar a las posiciones del centro porque corre el riesgo de llegar a las elecciones casi en coalición con el PSOE.

Y para que no falte de nada aparecen grietas en Podemos de Madrid, Cataluña, País Vasco y Galicia, mientras la inefable Carmena vuelve a las andadas y después de leernos -‘para no equivocarme’, declaró- un papelito en el que pedía un gobierno de coalición de izquierdas entre Podemos y PSOE, ahora rectifica y propone que Iglesias apoyar el pacto de Sánchez con Ciudadanos.

O sea se abren puertas en la planta baja de las negociaciones y luego se cierran en los altos despachos de los partidos. Lo que anuncia que esta segunda fase negociadora va para largo, al menos ante los ojos de la opinión pública. Y decimos esto porque creemos que, animados desde el palacio de la Zarzuela, han entrado en juego otros actores de mayor peso que podrían ofrecer propuestas trasversales favorables a la gran coalición PP, PSOE y C’s. ¿Con quién al frente? Ésa es la cuestión.