Sánchez y Rivera, perplejos en su ratonera

El líder del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno Pedro Sánchez ha conseguido el apoyo del 39% de las bases del PSOE a su pacto de Gobierno con Ciudadanos. Ello es así por más que desde el PSOE digan que han obtenido el 79% a favor de los votos emitidos, porque la participación en la consulta –del 51%- ha sido mediana y coloca a Sánchez con algo mas de 70.000 votos a favor 25.000 em contra y cerca de 100.000 abstenciones que tambien cuentan y, ojo, sin mas control en el recuento que el del 'aparato' del partido.

Una victoria ‘pírrica’ que no mejora la situación de Sánchez en el PSOE de cara a una investidura que al día de hoy está perdida por la oposición del PP y de Podemos. Y todo ello cuando crece la tensión entre PSOE y Ciudadanos porque los socialistas dicen ahora que le quieren hacer una nueva propuesta a Podemos, y Rivera anuncia que si el Rey nombra un nuevo candidato Ciudadanos también intentará pactar con el. O sea, no ha terminado la investidura y ya están Sánchez y Rivera buscando otro compañero de viaje, cada uno por su lado.

Y todo ello en medio de un continuo fuego cruzado entre porque si hace unas semanas, cuando Mariano Rajoy declinó la oferta del Rey Felipe VI para que se sometiera a la investidura, el dirigente del PSOE César Luena calificó al líder del PP de ‘trilero’, palabra que significa timador o estafador, ahora ha sido la presidenta de Andalucía Susana Díaz la que ha llamado ‘trileros’ a Podemos, lo que sin duda incluye a Pablo Iglesias y busca impedir cualquier acercamiento de Sánchez a Podemos.

Pues bien, ahora resulta que la investidura de Sánchez y el pacto que firmó con Albert Rivera para la formación el Gobierno está en manos de estos presuntos trileros que son Rajoy e Iglesias. Los que por ahora han anunciado que votarán en contra de la investidura de Sánchez, lo que dejara en comprometida situación al líder del PSOE y también a su aliado y compañero de viaje Albert Rivera.

Dos que pretendían cabalgar juntos hacia el palacio de la Moncloa y que no pasarán de la Carrera de San Jerónimo donde se ubica el Congreso de los Diputados. El lugar donde hace pocos días firmaron con exceso de solemnidad su pacto de gobierno y de investidura que llegaron a calificar de ‘histórico y de segunda Transición’ cuando en realidad es un pacto que no conduce a ninguna parte.

Y se entiende que Sánchez, temeroso en quedarse a solas con su 90 escaños, aceptara bastantes propuestas de Ciudadanos como las que Rivera presentó como ultimátum para cerrar el pacto y que incluían cinco reformas exprés de la Constitución. Lo que constituye otra simulacion porque sin el PP no se puede reformar la Constitución. Con lo que ni el pacto de gobierno ni la reforma de la Constitución son viables.

Y sobre todo ¿qué necesidad tenía Rivera de ofrecer sus 40 escaños a Sánchez para acompañarle en el fracaso y quedar cazado en la foto del pacto con el PSOE de cara a unas eventuales nuevas elecciones? ¿Acaso ha olvidado Rivera el alto coste que tuvo para Ciudadanos el que en el cierre de la campaña electoral del 20-D él anunciara que su partido se abstendría para favorecer la permanencia de Rajoy en La Moncloa?

Están pasando cosas muy raras en el PSOE y en C’s, y al final tendrá razón Rajoy al no haber presentado su candidatura a la investidura e Iglesias a exigir a Sánchez su presencia en un posible gobierno porque está claro que Sánchez no es de fiar porque no dice la verdad. Ya sufrió una severa derrota el 20-D y ahora se enfrenta a una segunda si no sale investido después de haberle dicho al Rey y a su partido que estaba en condiciones de formar gobierno.

La propia consulta de Sánchez a la militancia del PSOE es otra jugada arriesgada porque ha sufrido una altísima abstención y en la pregunta se escondía el nombre de Ciudadanos y porque se les ha preguntado por un acuerdo imposible de llevar a cabo. Y porque deja agotada esa vía si finalmente Sánchez llegara a otro acuerdo con Podemos dado que entonces tendrá que volver a preguntar a sus bases si están de acuerdo con un pacto distinto al que aprobaron dias atras con Ciudadanos.

Sánchez ha llevado con mucha tensión este proceso, porque nunca debió de pedir al Rey su nominación para la investidura sin tener previamente las mínimas garantías de éxito (por eso hizo bien Rajoy en declinarla) y porque no debió firmar un pacto con Ciudadanos -a los que ha metido en otro juego del trile- sin conseguir previamente los 45 escaños que le faltan o la abstención del PP y Podemos. Y Rivera le ha seguido como un corderito que Sánchez inmolará en una investidura que no saldrá