La indecente actitud del fiscal Horrach

En este tiempo de gran incertidumbre política y máxima inquietud de la ciudadanía por los escándalos de la corrupción el juicio del llamado 'caso Nóos', donde se juzga a la hermana del Rey Felipe VI, la Infanta Cristina y a su esposo Iñaki Urdangarin entre otros encartados, se ha convertido en prueba de fuego de credibilidad de la Justicia española. Cuyo prestigio ahora es fundamental, y no solo frente a la corrupción política sino también en lo que se refiere al desafío que desde Cataluña se está lanzando a la unidad de España desde posiciones que vulneran la Constitución y la legalidad.

Por todo ello y sin detrimento de la presunción de inocencia de nadie, lo que en todo caso deberá decidir el tribunal, llama poderosamente la atención la indecente actitud del fiscal Pedro Horrach quien, en vez de defender los intereses públicos y ejercer su función acusadora, se ha convertido en abogado defensor de la Infanta Cristina desde el inicio del proceso.

Horrach ha sido reiteradamente desautorizado y advertido a lo largo de la fase de instrucción del proceso y ahora acaba de ser amonestado por la presidenta de la Sala, Samantha Romero, que juzga el caso y que llegó a decir a Horrach: ‘es la primera vez que veo que una acusación cuestiona las pruebas de otra’, al intentar Pedro Horrach desacreditar pruebas que la acusación de Manos Limpias durante el interrogatorio de Urdangarin.

Con anterioridad Horrach perdió frente al juez instructor José Castro todos sus intentos de apartar a la Infanta del juicio, así como todos sus recursos y en sus alegaciones no ahorró descalificaciones muy graves contra el juez Castro. Luego todas sus alegaciones en el recurso ante la Audiencia Provincial de Palma también fueron rechazadas, al igual que al inicio del Juicio. Y ahora estamos asistiendo a un espectáculo penoso que anticipa la que puede ser la actitud de Horrach cuando le llegue el turno de la declaración a Cristina de Borbón.

Y si Horrach piensa que con su actitud le hace un favor a la Corona y a la Infanta se equivoca al completo. Mas bien al contrario Horrach está poniendo en entredicho al Gobierno y la Casa Real por causa de su parcialidad y agresividad contra la acusación particular. Y ello si que perjudica la defensa de la Infanta ante la Sala y la opinión pública, al tiempo que deja traslucir una presunta injerencia del Gobierno de Rajoy y de la Casa Real durante el proceso.

Y si ante lo que estamos es ante una demencial ‘venganza personal’ en contra del juez Castro y de quienes desde la judicatura le han dado la razón pues entonces peor que peor. Ahora bien cabe esperar, a la vista del comportamiento ‘sospechoso’ de Horrach, que cuando termine este proceso la Fiscalía del Estado actúe en consecuencia y depure las que hoy son sus presuntas responsabilidades de clara parcialidad porque su comportamiento es impropio de un fiscal.