El pacto PSOE-C’s conduce al fracaso de Sánchez

El líder del PSOE Pedro Sánchez ha fracasado en su intento de lograr apoyos para su investidura, dado que el pacto con Ciudadanos no suma apoyos suficientes y lo rechazan Podemos y el PP. Peor aún, el PSOE y Sánchez han exhibido malos modales, insultos y descalificaciones de sus adversarios lo que prueba el nivel de desesperación de Sánchez por el fracaso anunciado de su investidura que se suma a su derrota electoral del pasado 20-D.

Un fracaso histórico si nos atenemos al empeño de Sánchez en calificar así lo que él llama sus éxitos. Fracaso que era previsible una vez que estaba claro -y ello también es error de Rivera- que el pacto del PSOE con C’s no conduce a ninguna parte porque entre ambos partidos sólo suman 130 escaños del Congreso y les faltan 46. Nunca en Europa se ha visto que dos partidos, que juntos no tienen mayoría de gobierno, se sienten a negociar una investidura cuando saben que es imposible.

Por ello llama la atención que, con su tono faltón Sánchez, haya dicho a quienes desde el PP y Podemos le han recordado que con Ciudadanos no suman escaños suficientes en la investidura, que ‘no han entendido nada’. El que no ha entendido nada es él y tememos que tampoco lo ha entendido Rivera al prestarse a esa escenificación.

Sánchez ha pretendido dar un vuelco a su derrota electoral probando una investidura para la que no tenía apoyos. Y lo ha hecho después de haber insultado a Rajoy en el último debate electoral donde le llamó ‘persona deshonesta’ y de negar cualquier diálogo o negociación con el PP. Y además ha engañado a Podemos y a Iglesias, a los que califica de mentirosos y aliados de Rajoy, porque se sentó a negociar con ellos cuando ya tenía cerrado el acuerdo con C’s.

Pero ¿en qué país viven Sánchez y Rivera? ¿Qué cuentas hacen para la investidura y qué modales son esos que luce Sánchez camino del que será otro fracaso político? Además ¿cómo se atreve Sánchez a acusar de mentirosos a Podemos que desde el principio han dejado claras sus posiciones a favor de ‘un gobierno de coalición y de izquierdas’ con el PSOE?

Hablemos de mentiras, pero de las de Sánchez. Porque Sánchez sí ha mentido a su partido y al rey Felipe VI, diciendo que él estaba seguro de alcanzar un pacto de gobierno para sacar adelante la investidura lo que ha resultado falso. Ha mentido cuando afirma que va a cambiar la Constitución sin apoyo del PP, y mintió a Podemos al sentarse para negociar con ellos cuando habían cerrado el pacto con Ciudadanos. Y miente a los militantes del PSOE con una retorcida pregunta sobre el acuerdo que oculta el nombre de Ciudadanos.

Dicho esto que no es poco tenemos que añadir que en el documento del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos -que Sánchez dice de ‘izquierdas’ lo que niegan Podemos e IU- hay avances importantes en materias de la regeneración democrática y de impulso económico y social. Pero está claro que el pacto está muy lejos de las exigencias de PP y de Podemos, cada uno por su lado, por lo que es inviable. Aunque puede que sirva de documento de trabajo para un posible pacto posterior, en el único flanco que cabe imaginar que es el de un acuerdo tripartito entre PSOE, PP y C’s.

Ahora bien eso solo será posible una vez que fracase la investidura de Sánchez el próximo 5 de marzo. Y si de la cabecera de PP y PSOE salen de una vez por todas Sánchez y Rajoy que son incompatibles entre sí. Pero a corto plazo cualquier atisbo de acuerdo triangular es imposible. Y del PSOE con Podemos tampoco se ve.

Al contrario a partir de ahora vamos a asistir -ya ha empezado por parte del PSOE- a una dura batalla mediática y de opinión pública en la que todos se van a enzarzar en culpar al contrario del rotundo fracaso de los pactos, y por supuesto de la investidura de Pedro Sánchez.

Un fracaso de Sánchez que veremos cómo lo encajan en el PSOE, que se suma a su reciente derrota electoral del 20-D y que, en caso de unas nuevas elecciones generales el 26 de junio, podría convertir al PSOE en la tercera fuerza política del país. Sobre todo si Podemos llega a algún tipo de acuerdo electoral con IU. En suma hemos asistido a un pacto florido y fallido con garantía de fracaso de la investidura de Sánchez, y con Rivera en el rol de acompañante de un político irrealista y faltón.