Nadie sabe lo que va a pasar

Mariano Rajoy ya sabe que no volverá a ser presidente del Gobierno, y puede que ni candidato del PP en caso de nuevas elecciones. Y Pedro Sánchez sueña con cuadrar el círculo de Podemos con el cuadrilátero de Ciudadanos para llegar a la Moncloa pero al día de hoy no tiene nada seguro y nadie está en condiciones de predecir que sea posible. Al contrario tanto Iglesias como Rivera ya han rechazado esa posibilidad. Y entonces ¿qué? Pues nadie lo sabe y así estamos desde primeros de diciembre cuando el Gobierno de Rajoy quedó en funciones.

Bueno, estamos mucho peor porque el horizonte económico español y europeo se ensombrece, y porque en los juzgados y en la investigación policial no dejan de aparecer escándalos y noticias que van desde la hermana del Rey, la Infanta Cristina, al expresidente de la Generalitat Jordi Puyol o al expresidente balear Jaume Matas, y al PP de Valencia, Madrid, Murcia y nacional, y a los ERE de Andalucía. Y lo que es peor sin un posible Gobierno estable y cohesionado a la vista.

Ayer tuvimos otra prueba de esta lamentable situación cuando Sánchez y Rajoy se dieron la espalda en un breve dialogo –previamente Rajoy le negó la mano a Sánchez ante los medios- en el que solo se constató que ambos políticos se rechazan mutuamente, que los primeros partidos de España son incompatibles y que, de momento, todo queda como está.

Salvo en lo que se refiere al optimismo imparable de Sánchez que está decidido a conseguir la investidura como sea y con quien sea, lo que no será tan fácil como se imagina. Aunque de momento es el candidato del Rey Felipe VI, mientras Rajoy ha perdido la iniciativa y se cuece a fuego lento en el seno del PP donde impera el desánimo y la confusión.

En realidad y al día de hoy solo se ven dos salidas: Gobierno de Pedro Sánchez con Podemos con sus aliados de la izquierda radical y con los nacionalistas catalanes partidarios de la independencia; y un intento de Gobierno PP-Ciudadanos, presidido por Rivera que le pida al PSOE la abstención. Sin duda esto último es una extravagancia en el caso de que Sánchez no logre su pacto con la izquierda. Pero puede que dicho acuerdo del PP con Rivera de presidente sea la única oportunidad del PP para permanecer en el Gobierno, dado que con Rajoy o cualquier otro candidato del PP eso sería imposible.

Es verdad que hay muchas cábalas y posibilidades, e incluso que se maneja la idea de un Gobierno breve por un año u ocho meses que tome medidas urgentes y controle y prepare la nuevas elecciones, al margen del PP. Pero todo son especulaciones. Lo único seguro es que después de la primera votación de investidura de Sánchez habrá dos meses para ver si algún candidato obtiene la presidencia del Gobierno y si nadie lo logra se convocarán automáticamente las elecciones.

Tal y como estuvo a punto de pasar n Cataluña, momento en el que Artur Mas se retiró para no acudir a los nuevos comicios donde su partido se iba a destrozar. Un modelo el del pacto ‘in extremis’ que tampoco se debe descartar, aunque en este caso falta por saber el nombre de ‘el muerto’ político, que podría ser Sánchez o Rajoy e incluso los dos.