Pedro Sánchez solo ante el peligro

El Partido Socialista está dividido y corre el riesgo de romperse ante el enfrentamiento surgido entre el secretario general Pedro Sánchez y una parte de sus barones e históricos dirigentes socialistas, porque el actual líder del PSOE quiere pactar con Podemos un gobierno y a la vez impedir a toda costa que el PP se mantenga en el palacio de la Moncloa.

No se trata de ‘las dos almas’ del partido, sino de dos alas ahora muy enfrentadas, la progresista y la liberal, que de momento parecen haber caído en la trampa que les ha preparado Podemos ofreciéndoles un gobierno de coalición. Posiblemente, a sabiendas Pablo Iglesias que era imposible. Lo que abrirá, como ya está ocurriendo, una seria crisis en el PSOE y le permitirá a Podemos acusar a los socialistas de despreciar un gobierno progresista y del cambio y de facilitar la investidura de un alto dirigente del PP (las últimas apuestas dan a García-Margallo como posible candidato y sustituto de Rajoy).

A tan solo 24 horas del Comité Federal del PSOE la ‘vieja guardia’ del Partido Socialista, bajo la batuta de Felipe González, se ha lanzado en tromba contra las pretensiones de Pedro Sánchez de llegar a un pacto de Gobierno con Podemos porque en su opinión ‘las bases del PSOE y de Podemos no entenderían que no se llegara a un acuerdo’.

Esa fue la frase temeraria de Sánchez en favor del pacto con Podemos que le compromete al secretario general del PSOE quien, por otra parte, insiste en no facilitar un gobierno del PP ‘ni por activa ni por pasiva’ en contra de la petición de González de que se deje gobernar a otros si no se puede formar un Gobierno progresista.

Como zombis que deambulan por las inmediaciones de la calle Ferraz de Madrid, donde está la sede nacional del PSOE, han aparecido en la escena política exministros socialistas liderados por Bono y dirigentes de otras épocas liderados por González y Guerra (Corcuera, Leguina, Rubalcaba, Rodríguez Ibarra, etcétera). Y todos ellos para advertir a Sánchez que un pacto con Podemos pone en peligro la existencia del PSOE. González incluso acusa a Podemos de querer liquidar el marco democrático con su ‘leninismo 3.0’.

A la avalancha de las presiones contra Sánchez para que no pacte con Podemos se ha sumado Rajoy quien le dice que: ‘quien tiene la llave -de los pactos- debe decidir con quien se quiere asociar’. Y para que no falte de nada la ‘bestia parda’ del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, declaró que la pretensión de Podemos de controlar, en un gobierno con el PSOE, los ministerios de Defensa, Interior, el CNI y RTVE forma parte de ‘el manual del golpista’. José María Aznar no se ha quedado fuera del festín y también ha echado su cuarto ‘a bastos’ acusando a Podemos de comunistas financiados por Irán y Venezuela.

Al fondo de todo esto la mascletá de la gran trama de la corrupción del PP en Valencia, ilumina con sus luces y estruendo los rostros de Rajoy y del resto de dirigentes del PP.

Aparentemente, Sánchez se está quedando solo frente ante el peligro de la vieja guardia del PSOE -muchos de los cuales tienen en su haber gravísimos episodios del GAL, la corrupción y abusos de los fondos reservados del Estado- y veremos si también frente a ciertos barones regionales del PSOE, lo que se sabrá en el Comité Federal de mañana sábado.

Sin embargo Pedro Sánchez, además de su tozudez y tener el mando del Partido y el control de su Ejecutiva -hasta el próximo Congreso-, cuenta con apoyos entre algunos barones de Comunidades donde el PSOE gobierna con la ayuda de Podemos. Y también con una buena parte del grupo parlamentario socialista porque las listas electorales las hizo él, aunque la presidenta andaluza Susana Díaz también tiene una destacada presencia (22 diputados) en el hemiciclo.

Al fondo de todo ello existen dos razones de peso sobre el riesgo de un pacto del PSOE con Podemos: la inestabilidad interna de Podemos con sus llamadas ‘confluencias’; y la difícil estabilidad de este gobierno que va a depender en la investidura y en toda la legislatura de los votos de nacionalistas e independentistas como PNV, ERC y DL.

Cuestiones que surgirán en el debate del Comité Federal y sobre las que Sánchez no estará en condiciones de ofrecer garantías y seguridad. Eso sí, Sánchez quedará como el líder del ala izquierda del partido y, probablemente, cuenta con el apoyo de las bases y de muchos electores del PSOE. Pero si insiste en pactar con Podemos le puede costar muy caro, incluso la secretaría general.