El ‘caloret’ valenciano y la reflexión de Rajoy

El estallido de una nueva trama de corrupción del PP valenciano -que afecta a la Comunidad, el Ayuntamiento y la Diputación de la capital-, unida a la reciente imputación del PP y su tesorera en la destrucción de pruebas (los ordenadores) del caso Bárcenas, a la reaparición de Rato en los tribunales y a la presencia de dirigentes y altos cargos del PP en el banquillo del caso Nóos, con la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, y al reciente escándalo de Acuamed que provocó la dimisión del número dos de la vicepresidenta Soraya y que ahora señala al Comisario Miguel Arias Cañete, y todo ello en el mes de enero, son cuestiones graves que afectan al PP y daña o imposibilitan, más si cabe, la oportunidad de que Mariano Rajoy logre un pacto con PSOE y Ciudadanos para volver a ser el presidente del Gobierno.

En consecuencia, Rajoy debe reflexionar y dimitir asumiendo con ello la responsabilidad política de estos hechos y de los muchos que se van a juzgar en los tribunales sobre casos de corrupción del PP a lo largo de la legislatura, aquí incluidos Gürtel, Bárcenas y Púnicas entre otros. Por lo que Rajoy debe dar un definitivo paso atrás, sobre todo una vez que empezó a recular cuando declinó la propuesta del Rey Felipe VI para que presentara su investidura. La que era imposible y la que se habría convertido en ‘tercer grado’ y un mal trago para él.

Rajoy es hoy día un obstáculo para los pactos de gobernabilidad y para su partido. Y si de verdad quiere poner el interés general de España por delante de intereses personales y partidarios, no tiene escapatoria y debe dimitir asumiendo una responsabilidad política sobre todos los casos de corrupción, alguno de los cuales le afecta personalmente tal y como se vio en su SMS a Bárcenas de: ‘Luis, se fuerte’.

Ahora el que tiene que ser fuerte es Rajoy y actuar en consecuencia y una vez que concluya la segunda ronda de entrevistas con el Rey. Y si quiere tras reunirse con Albert Rivera quien debería decirle a Rajoy que el espectáculo de la corrupción del PP empeora las dificultades existentes para lograr un acuerdo tripartito entre los tres partidos constitucionales, PP, PSOE, Ciudadanos.

No es fácil para Rajoy marcharse y además teme que su retirada podría afectarle judicialmente. Pero tarde o temprano deberá hacerlo antes de que la crisis del PP salga a flote. Debió dimitir -como lo sugirió Aznar- cuando el PP fracasó en los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2015, perdiendo un inmenso poder regional y local. Pero si ahora no lo hace el PP acabará saliendo del gobierno y perderá el mayor reducto de poder que aún les queda, con la sola excepción de la Comunidad de Madrid y algunas autonomías de menor peso (Castilla León, Murcia y Rioja).

Mientras tanto la subida de la temperatura de la corrupción valenciana (‘el caloret’ del que hablaba Rita Barberá) con la detención del que fue

presidente del PP valenciano y de la Diputación, Alfonso Rus, y de otros 24 encartados en el escándalo no cesa de crecer, se amontona y a la vez se mezcla con otros escándalos en tan solo unos días. Y de nada sirve el latiguillo de los dirigentes del PP de que ‘la Justicia llegue hasta el final’ porque hace falta depurar las responsabilidades políticas además de las penales que en marcha están.

Máxime cuando está en riesgo la estabilidad política española y cuando el PP podría salir de manera fulminante del gobierno de la nación, si no se aviene a la retirada de Rajoy y a hacer concesiones importantes en lo que a las reformas políticas y la presidencia del Ejecutivo se refiere.

Nadie va a pactar con Rajoy ni con el PP en las actuales circunstancias, por más que haya sido el partido más votado el 20-D. Lo que le sirve de muy poco porque sus 123 escaños son insuficientes y hoy nadie quiere un pacto con el PP y menos aún bajo la tormenta de la corrupción. ¿No lo ven? Claro que lo ven, pero están jugando a la desesperada con dos variantes: la posible fractura del PSOE ante el intento de un pacto con Podemos; y un adelanto electoral, que ya veríamos si con Rajoy o sin el.

¿Y el interés general de España del que hablan todos los días? Pues eso queda para más adelante porque no parece ser ni lo más importante ni lo más urgente para el PP.