Sánchez espera el encargo del Rey y crece la alarma en el PP

El tiempo de Rajoy para la investidura está acabado tras anunciar que declinaba la invitación del Rey Felipe VI a someterse al veredicto del Congreso de los Diputados. Algo que ha molestado a Pedro Sánchez, que esperaba la oportunidad de vapulear a Rajoy en la Cámara para escenificar sus coincidencias con Podemos, antes de dar el paso hacia su investidura e iniciar su negociación con Pablo Iglesias.

Pero los acontecimientos se precipitaron con la retirada -él dice que momentánea- de Rajoy y la oferta sorpresa de un gobierno de coalición PSOE, Podemos, IU presentada por Pablo Iglesias el pasado viernes. Y ahora, y mal que le pese, empieza el tiempo de Sánchez y todo apunta a que el monarca le puede proponer que se someta a la investidura en los próximos días. Lo que por otra parte aumenta la preocupación en el PP, donde no se descarta la formación de un gobierno PSOE-Podemos presidido por Sánchez.

Sobre todo porque Sánchez ha afirmado en público que cree tener los apoyos suficientes para formar Gobierno, e Iglesias ha declarado que está dispuesto a formar un gobierno con el PSOE y con IU. Lo que de llevarse a cabo sumaría 161 escaños frente a los 123 del PP, porque de momento Ciudadanos ha declarado que no piensa a votar a ninguno de los dos. Si a esa suma Sánchez consigue incorporar 6 escaños del PNV y logra la abstención de ERC y DL, lo que tampoco está tan claro. Pero que en caso de ocurrir el Congreso lo investiría presidente en segunda votación.

Sin embargo Pedro Sánchez aún tiene que sufrir varios exámenes extraparlamentarios, empezando por el Comité Federal del PSOE del día 30, que mantendrá su oposición a los pactos con los independentistas o los partidos que apoyan el derecho de autodeterminación.

Y ahí empiezan las dificultades porque aunque Iglesias dice que no irá con líneas rojas a la negociación con el PSOE otros partidos incluidos en su propio entorno -En Comú, Mareas y Compromís- sí mantienen el derecho de autodeterminación. Hasta el punto que Ada Colau anunció ayer la formación de un nuevo partido en Cataluña, precisamente para defender el referéndum secesionista catalán.

Y para que no falte de nada Podemos ha anunciado que los pactos que logre con el PSOE para la investidura de Sánchez serán sometidos a un referéndum de sus bases -al estilo de lo que hizo la CUP en Cataluña-, con lo que se añade un nuevo riesgo. Y todo ello sin olvidar que Iglesias exige para él una vicepresidencia y la mitad de ministros del gobierno antes incluso de sentarse a negociar.

Es decir que posible pero muy complicada y de alto riesgo para el PSOE se presenta la posible investidura de Pedro Sánchez. La que en el seno del PP ahora se ve más cercana y realizable a la vista del nivel de los improperios y descalificaciones que contra Sánchez se están lanzando desde la sede del Partido Popular. Ayer mismo decían que Sánchez ‘se quiere subir al avión de Nicolás Maduro con ETA, CUP y Podemos’ (sic).

Lo dramático de la soledad y de la difícil situación del PP consiste en que su tabla de salvación -y especialmente la de Rajoy- dependen de que se rompa el PSOE tras una bronca en el Comité Federal del día 30. ‘Malo para Sánchez, bueno para Rajoy’, parece ser su lema y estrategia en el momento actual.

Sin embargo dentro del PP empiezan a escucharse tibias voces que ya reclaman: un debate interno, el Congreso del Partido que lleva ya más de seis meses de retraso, reformas democráticas internas y la posible sustitución de Rajoy. La noticia de la imputación del informático del PP por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas, que se suma a la de la tesorera y al propio PP, no deja de complicar la situación del Partido en el ámbito político y procesal. Y mucho peor sería en el campo de lo judicial si Sánchez llega a la Moncloa y cambia el actual esquipo de los fiscales nombrados por el PP.

De ahí la subida de tono y preocupación de los populares, que tapan su malestar con la presunta defensa de la unidad e intereses generales de España. El mismo argumento del interés general de España que utiliza Pero Sánchez para justificar su acercamiento a Podemos añadiendo que eso es lo que esperan las bases de ambos partidos. Lo mismo que se decía a favor de un pacto de izquierdas PSOE-IU cuando 1993 Felipe González perdió la mayoría absoluta y decidió pactar con CiU y PNV en lugar de hacerlo con Izquierda Unida.