Rajoy declina la investidura y presiona a Sánchez y al PSOE

Fiel a su pasión por el espectáculo político y mediático Pablo Iglesias acudió ayer por la mañana al palacio de la Zarzuela para conversar con el Rey Felipe VI -primer encuentro oficial con el monarca- en el marco de las consultas que el Rey ha mantenido con todos los líderes políticos de cara al proceso de investidura de un nuevo presidente del Gobierno. Y, efectivamente, Iglesias no defraudó y lanzó su bomba-espectáculo al anunciar al Rey y luego a los medios su propuesta a Pedro Sánchez de gobierno de coalición de PSOE, con Podemos e IU y en el que él sería el vicepresidente del Ejecutivo.

La onda expansiva de la propuesta de Iglesias alcanzó de lleno al PSOE y al PP. Y ha servido para que Mariano Rajoy encuentre en ella -así lo reconoció posteriormente- la oportunidad para declinar la propuesta que le hizo el Rey para someterse a la investidura en el Congreso, con el argumento nada desdeñable de que no tiene apoyos suficientes para lograr la investidura.

Aunque Rajoy matizó que sigue siendo candidato a la presidencia del Gobierno por si más adelante encuentra esos apoyos y si Sánchez no logra su investidura. Al tiempo que subrayó que no está dispuesto a renunciar a ser el presidente del Gobierno porque ese fue el mandato que recibió de los electores. Y añadió que otro motivo esencial de su decisión de declinar la investidura para que no corra el tiempo de dos meses tras los que, si no hay investidura, se deberían convocar unas nuevas elecciones generales para que el diálogo tenga mas tiempo y abra oportunidades.

Como se suele decir, Rajoy ha pasado la pelota o la responsabilidad a Pedro Sánchez a quien el líder el PP esta vez ha tratado con una gran dureza acusándolo de no prestarse al diálogo con el primer partido de España –lo que es verdad y una actitud no democrática de Sánchez-, y sí de pactar y negociar sin un proyecto común y estable para España con Podemos y con independentistas como ERC y DL.

Mientras tanto Sánchez se ha visto sorprendido por la propuesta de Iglesias –que la conoció porque se la contó el Rey-, ha agradecido ese ofrecimiento del líder de Podemos y ha subrayado –y le compromete- ‘que los votantes del PSOE y Podemos no entenderían que no hubiera un pacto entre ambos’. Pero Sánchez consideró prematura dicha oferta de Iglesias e insistió, como tontamente lleva diciéndolo en los últimos días- en que Rajoy debe agotar su plazo de investidura. Llegó incluso a decir el jueves que ‘si Rajoy no se presenta que se vaya a su casa’, lo que constituye su enésima agresión personal a Rajoy.

Pues bien, Rajoy no se presenta a la investidura, no se va a su casa y se mantiene como candidato a la presidencia del Gobierno en la espera de ver si Sánchez consigue la investidura de la que presume. Entonces y mientras se anuncia una nueva ronda de consultas del Rey a partir del día 27 (el día 30 habrá Comité Federal del PSOE), en la sede socialista de Ferraz se ha producido el desconcierto absoluto de Pedro Sánchez cuyo portavoz, Luena, ha calificado la decisión de Mariano Rajoy como algo propio de un ‘anti sistema’ (sic).

Todo ello mientras crece el revuelo en el PSOE donde algunos barones como Rubalcaba y Madina han calificado la propuesta de Iglesias de ‘una humillación al PSOE’. Con referencias a la frase de Iglesias de que Podemos le regala a Pedro Sánchez una sonrisa de la Presidencia.
Mientras, otros dirigentes socialista calificaron los planes de Iglesias de descabellados e inasumibles por el PSOE como lo escribió el viernes el diario El País –órgano oficioso del PSOE- en un editorial con muy duras advertencias a Sánchez como las que pronto repetirá Felipe González.

Pero si hay rebelión de barones en el PSOE contra Sánchez –que es lo que desde hace tiempo busca el PP- y su líder no consigue formar un gobierno entonces el que puede acabar en su casa no será Rajoy sino Sánchez, después la convocatoria de un Congreso urgente del PSOE. Sin embargo y de momento Sánchez va a tener su oportunidad.

La iniciativa espectáculo de Iglesias ha tenido efectos demoledores a tres bandas: ofrece a Rajoy escapar de la investidura donde además le esperaba una bronca monumental –ayer mismo fueron imputados el PP y su nueva tesorera por el caso Bárcenas-; pone a Pedro Sánchez en contra de la vieja guardia del PSOE; y les transmite a los ciudadanos el mensaje –por si hay elecciones anticipadas- que Podemos ha ofrecido al PSOE un pacto de gobierno progresista, y que el PSOE será culpable si no lo acepta o permite gobernar al PP.

Todo ello anuncia que uno de los dos, Rajoy o Sánchez, puede acabar muy mal en esta porfía. O puede incluso que los dos.