Pucherazo en la CUP, el empate es un ‘no’

Está claro que Artur Mas no ha conseguido en la Asamblea de la CUP una mayoría de votos a favor de su investidura como presidente de la Generalitat, por lo que los dirigentes de este partido debieron haber anunciado anoche que votarán en contra de Mas. Pero está claro que a los dirigentes de la CUP los ha convencido Mas que ayer pedía mucho ‘respeto’ (sic) para la Asamblea, mientras ese cretino de la política que es Xavier García Albiol -que ha hundido al PP en Cataluña- amenazó ayer con suspender la autonomía catalana, lo que sin duda aumentó los votos de la CUP en favor de Masy facilitó el sospechoso empate.

Estamos ante un ‘pucherazo’ de la dirección de la CUP a favor de Mas porque, en este tipo de votaciones, el empate -por otro lado más que sorprendente- siempre se contabiliza con un ‘no’. Salvo que se quiera busca una salida a favor de Mas que es lo que ahora están haciendo los jefes de la CUP, para pasar de la corrupción del 3% de Convergencia y de los ajustes duros de las políticas conservadoras de los gobiernos de CiU (‘pelillos a la mar’, dirán), cuestiones de las que ya no se acuerdan los dirigentes de la CUP. Los mismos que ayer no dudaron en decir que Mas tiene todavía ‘una oportunidad’.

Y los que han abierto otro periodo de reflexión hasta el próximo día 2 de enero -a tan solo 8 días del posible adelanto electoral- en vez de cerrar de una vez por todas la puerta de Mas y de mandarlo a su casa, una vez que tras su fracaso electoral del 27-S él y su socio Junqueras insistieron en continuar su aventura hacia ninguna parte, buscando el apoyo de los anti sistema de la CUP que los tienen en vilo hasta el final.

En realidad esto de la CUP es un esperpento y fiel reflejo de la crisis de liderazgo, institucional y moral que impera en España. Basta ver el ´lío’ -que diría Rajoy- que tienen en el seno del PSOE, y la carita que se les ha quedado a los del PP con su victoria inviable, o a Ciudadanos con sus 40 diputados que no sirven para nada. Y lo que es peor nadie da un paso hacia atrás, ni un paso hacia delante con lo que estamos ante una situación de bloqueo institucional y político de difícil solución.

Un ‘impase’ donde precisamente la cuestión catalana podría jugar un cierto papel a la hora de abordar las negociaciones para la formación del gobierno de España. Porque si la CUP inviste a Mas presidente de la Generalitat para que desafíe al Tribunal Constitucional el posible pacto de gran coalición PP-PSOE -o de un pacto tripartito con la colaboración de Ciudadanos- será más fácil de llevar a cabo. Porque sería desastroso para España que el gobierno catalán desafiara al TC, mientras tenemos en España un gobierno interino y los partidos nacionales a palos entre ellos.

La segunda cuestión que subyace ante la incógnita de la CUP es más personal y se refiere a la lucha por la supervivencia de tres personajes que están a la espera de ver quién es el primero que cae y sale de la mal parado de la política: Mas, Rajoy o Sánchez. A Rajoy le encantaría que Mas se quedara fuera de la Generalitat, a Mas que Rajoy saliera de la Moncloa y a ambos que Pedro Sánchez fuera cesado de la dirección del PSOE. De Igual manera que a Sánchez le encantaría la retirada de Rajoy y la caída de Mas.

Lo cierto es que los tres, con sus respectivos resultados electorales, tienen motivos suficientes para haber abandonado la primera línea de la política. Mas desde el 27 de septiembre y Rajoy y Sánchez desde la noche electoral del 20-D. Pero ahí siguen los tres, ‘uno, dos y tres, tres ‘banderilleros’ en el redondel’. Y mientras tanto la CUP muertos de risa con los anti sistemas convertidos en los dueños y señores de la política catalana y en los amos del nacionalismo burgués catalán que muy bien merecido que tiene todo lo que les está corriendo y lo que todavía está por pasar.