Rajoy quiere obligar a Sánchez a un pacto de gobierno

Con la frialdad que le caracteriza Mariano Rajoy continúa a su aire y, a pesar del mal resultado electoral del PP en el 20-D está empeñado en formar un gobierno estable con apoyo de Pedro Sánchez. El líder del PSOE también obtuvo mal resultado y sobre él se ciernen toda clase de presiones internas de la vieja guardia de su partido y externas de los podres fácticos a favor del pacto con el PP, pero no exactamente con Rajoy.

Presiones externas de los poderes económicos, mediáticos y dirigentes de la UE para que España no abandone el camino de su recuperación económica, y no se vea obligada a nuevas elecciones en la primavera, donde el PSOE, según el PP, sufriría el ataque definitivo de Podemos (que contará el un millón mas de votos de IU) para hundir y convertir a los socialistas españoles en el PASOK.

Rajoy conoce el temor de Sánchez a las nuevas elecciones y presiona por tierra, mar y aire -desde dentro y fuera de España- al PSOE en pos de un pacto de legislatura estable que puede ser con apoyo externo de los socialistas o en la gran coalición. Un pacto al que se podría sumar Ciudadanos, aunque sus 40 escaños no son la llave de nada, lo que solo serviría para escenificar un acuerdo ‘a tres’ y camuflar la sumisión del PSOE al PP. El que entre otras cosas ofrecería a Sánchez la presidencia del Congreso de los Diputados, un puesto que Pablo Iglesias ya intenta pactar con la mayoría de la Oposición contraria al PP.

Así, Rajoy, sin mencionar a nadie ni a ningún partido, dejó ayer clara cuál es su pretensión: un ‘pacto de gobierno estable’ para evitar una situación de ingobernabilidad que dijo que sería ‘tremenda’. Y para ello el presidente en funciones afirmó que solo hablará con los dirigentes políticos que coincidan con sus ‘líneas rojas’ constitucionales que son: la soberanía nacional, la unidad de España, el orden constitucional, la igualdad y el complimiento de los objetivos de convergencia con la UE. Recordando que el resultado del 20-D le otorga al PP la capacidad de bloqueo de toda reforma constitucional. Y los dos únicos interlocutores posibles de Rajoy está claro que son Pedro Sánchez y Albert Rivera.

Y propuso esto Rajoy tras imponer el ‘silencio de los corderos’ dentro del Comité Ejecutivo del PP, donde Aznar pidió un Congreso ‘abierto’ a lo que un Rajoy despreciativo respondió que cuando toque y ‘abierto como siempre’ (sic). Y horas después que el secretario de Organización del PSOE, Cesar Luena, anunciara que su partido no apoyará en ningún caso ni con la abstención la investidura de Rajoy.

Palabras a las que Rajoy respondió con una regañina y un llamamiento a la prudencia, ‘para no tener luego que arrepentirse de lo que se ha dicho’. Lo que da idea de la confianza que tiene Rajoy en que Sánchez sucumbirá a sus presiones, olvidándose el presidente del PP de que él vive en estos momentos, dentro y fuera de su partido, en una situación de máxima debilidad y no está en condiciones de imponer a nadie sus condiciones con el argumento del hundimiento del país.

De manera que hemos vuelto al Rajoy autoritario y amenazante de antes de las elecciones, convencido de que tiene el control de la situación con su discurso de ‘yo o el caos’. Hasta el punto que cuando en la rueda de prensa le preguntaron que ¿cómo esperaba el apoyo de Sánchez después de que lo tildara de ‘persona no honesta’ en el debate electoral de televisión?, Rajoy respondió, otra vez despreciativo: ‘No viaje usted por las hemerotecas porque encontrará otras cosas’. Y lo mismo ocurrió cuando otro informador le interrogó sobre la posibilidad de que PSOE o Ciudadanos exijan que él abandone la Moncloa para poder pactar con el PP, a lo que Rajoy dijo: ‘eso no se ha producido ni se va a producir´.

¿Cómo lo sabe? O ¿se ha creído Rajoy que es el dueño y señor de los votantes del PSOE y de Ciudadanos? O ¿quién le ha encargado a Rajoy salvar a España, entre otras cosas, de sus muy graves errores, malas prácticas de Gobierno y del mayor desprecio a la oposición, a la que ahora quiere poner a sus órdenes, simplemente porque sí?

Mariano Rajoy, aunque se haga el fuerte e implacable y se presente como el gran ganador de las elecciones generales está políticamente acabado. Y si bien es cierto que el PSOE corre el riesgo de un adelanto electoral donde podría superarles Podemos, mayor es el riego para el PSOE de un pacto de Sánchez con Rajoy. Y ¿eso no lo ve el líder del PP? Pues si no lo ve se equivoca porque si él controla a los poderes fácticos Sánchez cuenta con las bases del PSOE a las que no puede traicionar. El pacto de estabilidad con el PP es posible y puede que deseable pero sin Rajoy.