Pedro Sánchez en el punto de mira

Empieza a instalarse en la opinión pública que Pedro Sánchez fue el perdedor del debate a cuatro en Antena 3 TV, encuentro donde no hubo un claro ganador. Pero esa sensación que al principio rechazaban en el PSOE ha empezado a calar entre los socialistas que, en medio de la campaña electoral, han cambiado su lema inicial donde se hablaba de futuro por el de ‘Pedro Sánchez, un presidente para la mayoría’.

Es verdad que Sánchez se ha convertido en el centro de las críticas de los otros tres candidatos y especialmente de Podemos, que cree haber encontrado un filón para su pretendida ‘remontada’ con el continuo ataque personal y político que Pablo Iglesias le lanza sin cesar. Más moderadas son las críticas que le llegan a Sánchez de Ciudadanos y el líder del PSOE tampoco se escapa de las alusiones de Rajoy, quien ayer afirmó que puede haber sorpresa en el nombre del candidato y partido que ocupe el número dos después del PP, cuando se abran las urnas.

El 'todos contra Sánchez' en la campaña es una realidad porque ocupa un espacio político del que todos esperan sacar votos. Ciudadanos por el centro derecha y Podemos por la izquierda, mientras que si el PSOE se debilita la posible ventaja del PP con el segundo partido será mayor que la que anuncian las encuestas y ello beneficiaría a Rajoy.

Sin embargo si es Ciudadanos quien ocupa ese segundo lugar el riesgo para el PP de que se constituya un gobierno tripartito y reformista de la Constitución, la ley electoral y la economía y el paro, integrado por Ciudadanos, PSOE y Podemos será un riesgo real, como lo denunció la vicepresidenta Sáenz de Santamaría en el debate de Antena 3 TV.

En contra de lo que dicen en los mítines y los medios los adversarios políticos de Sánchez, la verdad es que el candidato socialista no está haciendo una mala campaña electoral. Pero está claro que ese cerco le preocupa y aunque estira la sonrisa le lleva a un discurso más tenso y agresivo, impropio de quien se dice ganador.

Y hay que reconocerle a Sánchez que el deterioro de su actual situación electoral no es exclusivamente suya ni mucho menos. Porque arrastra la pésima herencia de Zapatero -al que no debía de justificar- y además en estos comicios es la primera vez que el PSOE se enfrenta a la vez a dos poderosas nuevas fuerzas emergentes a su izquierda y su derecha con Podemos y Ciudadanos. Algo que nunca ocurrió a Felipe González, a José Luis R. Zapatero o a Alfredo P. Rubalcaba. Pero algo también que ha sufrido Susana Díaz en Andalucía.

¿Qué puede ocurrir de aquí al día de las elecciones? Pues de todo, y en el caso de Sánchez de especial manera porque tiene por delante el cara a cara con Rajoy del próximo lunes día 14. Su última gran oportunidad de la que puede salir reforzado o hundido si no consigue batir con total claridad al aún presidente del Gobierno.

Un debate a dos entre Rajoy y Sánchez ajeno a la realidad política y que debió ampliarse a Rivera e Iglesias porque también tienen su derecho a tener un debate con el presidente del Gobierno y líder del PP, que huyó del encuentro a cuatro en Antena 3TV. Lo que puede provocar que, ese mismo día y a esa hora, los candidatos de Podemos y Ciudadanos harán todo lo posible por denunciar ese debate excluyente con actuaciones e iniciativas que en su momento se verán.

El candidato Sánchez está en apuros a pesar del severo desgaste del Gobierno de Rajoy y de los muchos casos de corrupción que acusan al PP. Y además le queda muy poco tiempo para reaccionar. En realidad solo diez días en los que habrá: encuestas importantes en el próximo domingo -que pueden colocar al PSOE en tercer lugar por detrás de Ciudadanos y a Podemos creciendo por la izquierda-; y finalmente el debate cara a cara con el correoso Rajoy, que será su última y mejor oportunidad para remontar. Veremos qué pasa pero la mala fama de perdedor que ahora le acompaña no le va a beneficiar.