Putin y Hollande pactan la ‘gran coalición’

La sangre de los inocentes acribillados en París ha regado el jardín del que parece emerger una ‘gran coalición’ contra el terrorismo yihadista. El acuerdo hallado con Putin en Moscú por el presidente Hollande que previamente fue apoyado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania e Italia es un paso importante, porque incluye la recuperación de Rusia para la causa anti terrorista a pesar de sus discrepancias en Siria y de las tensas relaciones que ha mantenido con los aliados.

Aunque ya veremos que ocurre con la cuestión del liderazgo de Bashar al Assad en Siria y con la tensión bilateral de Rusia con Turquía porque el líder ruso una afrenta así no la dejará pasar. Y está tomando medidas militares y económicas contra Turquía que ya se verán a donde llegan, porque está claro que el derribo del avión ruso por los cazas turcos fue una respuesta excesiva de Ankara a la violación de su espacio aéreo.

Sin embargo la posible escalada de la crisis ruso-turca puede dañar la esperada gran coalición, porque Turquía es país miembro de la OTAN y todo apunta a que ni Putin ni Erdogan están decididos a dar un paso hacia atrás.

En cuanto al modelo y objetivos de la nueva ‘gran coalición’ contra el terror islámico de momento solo tenemos declaraciones de intención pero se desconocen sus planes militares, que por ahora se limitan a los bombardeos de Rusia, EE.UU. y Francia sobre los territorios de Siria e Irak que están bajo el control del ISIS. Bombardeos a los que pronto se le sumarán aviones de combate y apoyo de Gran Bretaña y Alemania.

Pero la cuestión fundamental radica en que los bombardeos no son ni mucho menos suficientes para destruir al ISIS en Siria e Irak, si no se cuenta con importantes fuerzas terrestres. Las que los aliados por el momento no quieren desplegar. En Irak cuentan con apoyo de kurdos y del ejército regular iraquí, pero la guerra civil siria impide implantar una acción terrestre similar contra el ISIS en dicho país.

Además la gran coalición deberá actuar en otros territorios como los de Libia -lo pidió Mateo Renzi-, el Sahel y la República Centro Africana. Porque para acabar con el terrorismo islámico hay que impedirles que tangan territorios y apoyos económicos y militares. En resumen hacen falta fuerzas terrestres y aéreas aliadas en Siria, Irak, Libia y el Sahel si de verdad se quiere acabar con el terror del Estado Islámico.

Pero los pasos que está dando el presidente Hollande son importantes y a esa estrategia se podrá acercar España -sin entrar directamente en la guerra- una vez que concluyan las elecciones generales y si lo apoya el nuevo Parlamento español. Como en ella podrían participar naciones como China, Australia, Japón y Canadá, es decir las primeras potencias del mundo porque el terrorismo yihadista es un problema global.

Y a no descartar en todo ello la necesidad de que en la ‘gran coalición’ se integren también naciones árabes, algo difícil de imaginar mientras

entre los protagonistas de la zona estén países como Arabia Saudita e Irán.