La desobediencia al TC marcará la campaña

Muchos han sido los acontecimientos de relevancia de fuera y dentro de España que han marcado la pre campaña de las elecciones del 20-D. Pero todo apunta a que en las 30 jornadas que quedan para el día de la votación todavía pueden ocurrir nuevos y más graves acontecimientos que van a condicionar la campaña y a eclipsar los programas y debates políticos entre los distintos partidos.

Y entre los posibles acontecimientos relevantes está la crisis catalana que podría alcanzar cotas insospechadas si la CUP inviste a Artur Mas como presidente -eso se anda diciendo en Cataluña- a partir del día 29 y en ese caso y de manera inmediata Mas empieza a adoptar decisiones para la puesta en marcha del proceso independentista desobedeciendo la suspensión del proceso secesionista y las advertencias del Tribunal Constitucional. Un TC que acaba de suspender la normativa catalana con la que se pretendía el traspaso de funcionarios de Hacienda a la que sería una Hacienda nacional catalana.

Y si la Generalitat y el Parlament pisan las líneas rojas de la legalidad, obligando al Tribunal Constitucional y al Gobierno de España a poner en marcha las obligadas medidas de defensa de la Constitución y de la legalidad, a partir de ese momento la campaña electoral cambiará de rumbo y Cataluña y la unidad de las fuerzas constitucionales contra el secesionismo ocuparán el centro del debate político.

Y no digamos si ante semejante desafío que el Gobierno ‘teme’, y a la vez espera, se le unen otros problemas como la escalada en la crisis de Rusia y Turquía o nuevos ataques terroristas en la UE. Y si esto es así entonces que ocurre entonces con la campaña electoral y los esperados debates.

E incluso con las encuestas electorales que hasta ahora por la escasez de consultas -2.500 entrevistas telefónicas de muestra- están lejos de presentar un panorama de resultados creíble. Sobre todo a la hora de adjudicar los escaños que alegremente reparten los pequeños sondeos. Por lo que hay que esperar a la macro encuesta del CIS con sus 25.000 entrevistas directas para adivinar algo concreto del horizonte del 20-D.

Dicen no pocos analistas y así lo creen en la Moncloa que los ataques terroristas del ISIS y la posible escalada del desafío catalán podrían beneficiar al PP de Rajoy en estas elecciones, por la notoriedad y el protagonismo institucional que está asumiendo en estos días. Lo que se sabe en el PP donde se elaboran discursos donde se pone el acento en la falta de experiencia en la gestión política de Albert Rivera y Pedro Sánchez. De ahí la reciente afirmación de Rajoy de que no se puede ir al gobierno ‘a aprender’ como ya ocurrió con Zapatero.

Todo esto tiene desconcertados a los adversarios de Rajoy que buscan con inquietud el cuerpo a cuerpo con el Presidente durante los debates electorales propuestos entre principales candidatos -Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias- a los que no piensa acudir el jefe del Ejecutivo que si lo hará el 14 de diciembre en TVE y a solas con Pedro Sánchez dentro de la normativa vigente que ampara la Junta Electoral.

Ahora bien, estamos a la espera del desarrollo de los acontecimientos en Cataluña porque si Artur Mas violenta la legalidad a partir de dicho momento la campaña electoral cambiará y su posible resultado será, en semejante y complicada situación, muy difícil de adivinar.