Hollande quiere unir a las ‘potencias’ contra el ISIS

Con una intensa agenda diplomática el presidente de Francia François Hollande está buscando la unidad de las primeras potencias del mundo para destruir el terrorismo del Estado Islámico. En solo pocos días el presidente galo se ha reunido con David Cameron y espera encontrarse con Barak Obama, Ángela Merkel, Vladimir Putin, Mateo Renzi y con el presidente chino Xi Jinping, en pos de conseguir una alianza política y militar que ponga fin a las acciones criminales del ISIS y sus cómplices como las perpetradas hace casi dos semanas en París.

Solo un problema separa a esa pretendida ‘gran coalición’: el liderazgo sirio del presidente Bachar El Assad que rechazan Washington y otros países europeos así como las monarquías del Golfo Pérsico. Un Assad que sí cuenta con el apoyo decidido de Rusia e Irán y ante el que países como España mantienen una posición equidistante y de mediación.

Sin embargo, la pretensión de Hollande es la de aparcar, de momento y a ser posible con una tregua, la guerra entre el Assad y los rebeldes de Siria que pretenden derrocarlo, para concentrar todos los esfuerzos de la pretendida ‘gran coalición’ planetaria en la lucha contra el terror del ISIS y de las organizaciones que lo secundan como Al-Qaeda.

No será fácil que Hollande logre su objetivo pero si lo consigue pronto habrá un inmenso ejército capaz de atacar los asentamientos del ISIS en Sira e Irak, y los territorios ocupados por grupos terroristas en Libia y centro África. Al tiempo que se intentará bloquear el suministro de armas, dinero y petróleo al Estado terrorista y a sus cómplices.

Y si el terrorismo islámico es derrotado en los territorios que domina el control del terrorismo internacional yihadista sufrirá un duro golpe, aunque no será fácil de erradicar. Y es a partir de la pretendida derrota del ISIS cuando se deberá de abordar la crisis de Siria y de Libia que sin duda están en el origen de las dramáticas oleadas migratorias de los refugiados de esas latitudes que en estos meses han llegado a Europa.

La muerte de los muchos franceses caídos en la matanza del viernes 13 de noviembre en París se convertirá, si Hollande triunfa en su proyecto de alianza global contra el terror, en el puntal de un tiempo nuevo para la paz y la defensa de las libertades en todo el mundo. Un proyecto que no es fácil de implementar pero que vale la pena intentar aunque solo sea para impedir que otras matanzas semejantes se vuelvan a repetir (ya tuvo una réplica en un hotel Mali hace pocos días) provocando el pánico y el desaliento ciudadano en todo el mundo y en menoscabo de la paz.