España no debe de entrar en la guerra

España no debe sumarse de manera directa a la guerra que en Siria y contra el Estados Islámico (ISIS) están llevando a cabo bombarderos de Francia, Rusia y Estados Unidos. Nuestro país está bajo la amenaza de ruptura de la unidad nacional por parte del secesionismo catalán y en esas circunstancias -que bien conoce Francia- no puede ni debe inmiscuirse en un conflicto internacional.

Además carece del potencial bélico de estos otros Estados, tiene unas fronteras muy vulnerables que podrían facilitar la acción de comandos yihadistas -como los del 11-M de 2004- y sabido es que la mayoría de españoles son contrarios a toda guerra, y ello -que lo sabe Rajoy- podría tener un impacto directo en la campaña electoral de los comicios generales del 20-D.

Francia ha solicitado a sus socios de la UE que se impliquen de manera directa en la guerra contra el Estado Islámico (ISIS), cuyos comandos atacaron a sangre y fuego el pasado viernes el centro de París dejando más de 130 muertos y de 300 heridos. Para ello el Gobierno de Francia ha activado -en el seno de un Consejo de Defensa de la UE- el artículo 42.7 de los Tratados que obliga a los Estados de la Unión a defender al país atacado, aunque ha matizado que la colaboración se planteará de manera bilateral.

Pero el Gobierno de Rajoy ha eludido, de momento y ha hecho bien, el comprometerse en ese conflicto. Su ministro de Defensa, Morenés, se ha limitado a decir que España ya colabora en la lucha antiterrorista. Al fondo de esta aparente tibieza del Gobierno español está el hecho nada desdeñable de que nuestro país está en campaña electoral y el PP sabe muy bien lo que le pasó en las lecciones de 2004 con la guerra de Irak y los atentados yihadistas del 11-M en Madrid.

Pero también existe el riesgo de que, si España se suma a la guerra en Siria contra el ISIS de una manera directa, otros comandos yihadistas puedan atacar el territorio español -que tiene fronteras vulnerables- como ya lo hicieron el 11 de marzo de 2004, tras el público apoyo del ex presidente Aznar a la guerra de Irak, en la compañía de Georges W. Bush y Tony Blair. Un atentado en la estación de Atocha de Madrid que produjo 200 muertos y casi 1.000 heridos.

Y además tenemos que subrayar un dato esencial a la hora de valorar la posible intervención militar de España en Siria: España no tiene la capacidad militar de superpotencias como Francia, Gran Bretaña, Rusia y Estados Unidos. Sobre todo en las operaciones aéreas. De hecho y en la reciente guerra de Libia los F-18 españoles que participaron en las misiones de ataque de la OTAN lo hicieron como escoltas de los cazas bombarderos de otros países.

Por otra parte resulta dudoso que el ataque terrorista del ISIS en París pueda ser considerado como ‘una agresión armada’ en el sentido de un clásico ataque militar a pesar que así lo especifica el artículo 47.2 de la UE aludido por Francia. Lo prueba el hecho de que el Gobierno de París ha declarado que hablará de manera bilateral con cada Estado para ver cómo pueden colaborar.

Habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos en los que en últimas horas se han sumado nuevas amenazas terroristas en Bélgica y Alemania, que provocaron la suspensión de los partidos de Bélgica-España en Bruselas, y de Alemania-Holanda en Hanover.

Todo apunta a que la psicosis terrorista está invadiendo el territorio de la UE donde Francia lleva la voz cantante y la iniciativa militar y desde ahora con la colaboración de Rusia en los bombardeos al ISIS en Siria, después que el presidente Putin confirmara que el estallido de un avión ruso de pasajeros sobre el Sinaí fue obra del terrorismo islámico.

Un ejército de terror al que esperemos que no le quede mucho tiempo de supervivencia una vez que se ha enfrentado a las naciones más poderosas del Planeta. Ahora bien la respuesta militar aérea no será suficiente para derrotar al ISIS porque lo que una fuerza multilateral deberá, pie a tierra y tarde o temprano, afrontar la batalla final. Pero esa no es una guerra de España por los motivos aquí señalados, y de especial manera por causa del desafío catalán. Francia lo entenderá.