El TC suspende el proceso y Rajoy moviliza la Fiscalía

El choque de trenes entre el desafío secesionista y el Estado avanza a gran velocidad tras la decisión del Gobierno, oído el Consejo de Estado, de presentar ante el Tribunal Constitucional un recurso en contra del proceso secesionista que el TC admitirá hoy a trámite. Lo que significa la suspensión automática del acuerdo del Parlamento catalán de iniciar el camino independentista. La decisión del TC incluirá advertencias a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, para que nadie continúe el proceso de secesión al margen de la legalidad.

Estos acontecimientos se producirán a lo largo del día de hoy y cuando Artur Mas ha perdido la primera votación de su pretendida investidura por 73 votos en su contra (Ciudadanos, PSC, PP, ‘Si es pot’ y CUP) y 62 (CDC y ERC) a favor. Lo que obliga a la segunda votación prevista para el próximo jueves día 12, una vez que el proceso haya sido suspendido por el Tribunal Constitucional. Lo que puede hacer cambiar la actitud de la CUP que ayer votó en contra de Mas -con cómplices sonrisas-, si el líder de CDC promete que si es investido presidente de la Generalitat no acatará la decisión del TC, buscando el delito de desobediencia y el de sedición o rebelión.

Por otra parte, el presidente Rajoy -y era hora- ha hado instrucciones al Fiscal del Estado para que las Fuerzas de Seguridad estén atentas en Cataluña ante cualquier acto de desobediencia de las decisiones del TC, lo que constituye un paso importante y de firmeza por parte de Rajoy. El que ayer volvió a recibir el respaldo del PSOE y Ciudadanos, Pedro Sánchez y Albert Rivera. Mientras que Pablo Iglesias ha descalificado el recurso del Gobierno ante el TC, lo que acerca Podemos al lado oscuro del secesionismo catalán.

El que a partir de este miércoles vivirá su verdadera prueba de fuego con la esperada suspensión por el TC del acuerdo del Parlament que ponía en marcha el proceso independentista, lo que nos llevará al tan mencionado choque de trenes entre los dirigentes del secesionismo y la legalidad, lo que no tendrá marcha atrás y le permitirá a Forcadell comprobar, en contra de lo que ella dijo días atrás, que Rajoy se atreve a aplicar la ley.

En realidad, lo que va a ocurrir a partir de ahora lo sabía y lo buscaba Mas desde la presentación de la moción independentista, y de ahí la oposición de la mitad de su Gobierno a semejante disparate y también las dudas y protestas a media voz aparecidas en Convergencia. Pero Mas que sabe que lo tiene todo perdido y necesita el enfrentamiento para convertirse en un héroe -de cartón como sus urnas del 9N- y, con la mayor irresponsabilidad, llevar a Cataluña y su partido a una grave crisis y de inestabilidad política, económica y social.

Para jugar a mártir de la independencia Mas necesita ser investido presidente, y de ahí los guiños y disimulos con la CUP para ver si el próximo jueves lo proclaman presidente y entonces y en ese caso se pone al frente de la secesión o de la rebelión. La que no va a triunfar hagan lo que hagan los dirigentes secesionistas frente a las decisiones de los tribunales y del Gobierno de la nación. Que sin lugar a dudas serán respaldadas por la mayoría de españoles y catalanes así como por la Unión Europea y la comunidad internacional.