¿Huye Rajoy de la desafiante Forcadell?

Sería grave y preocupante que el presidente Mariano Rajoy espere a que se terminen las elecciones generales del 20 de diciembre para responder con todo el peso de la ley al desafío catalana. Y no solo con un recurso al Tribunal Constitucional -cuya resolución puede durar semanas- como única respuesta a la puesta en marcha del proceso independentista catalán que se aprobará este lunes en el Parlamento de Cataluña.

Eso mismo, de aplazar la más enérgica respuesta del Estado hasta después de 20-D, según lo ha publicado el diario El País en su portada del domingo sería un nuevo error de Rajoy y es lo que ha dado pie a la presidenta del Parlament Carme Forcadell que asegura que Rajoy no se atreve a aplicar el cumplimiento de la legalidad en Cataluña.

Lo que coincide con el discurso habitual de Rajoy en Cataluña sobre la respuesta ‘prudente y proporcional’. Mismo discurso con el que Rajoy evitó enfrentarse a la Consulta del 9N que se convirtió en el preámbulo de las elecciones plebiscitarias del 27-S y en antesala de la declaración independentista de este lunes.

Si esto fuera así podríamos pensar que Rajoy, una vez más, tiene miedo a enfrentarse al problema catalán como debiera y como merece. Y que incluso está pensando que las decisiones más graves las tome quien gane los comicios del 20-D, el futuro presidente del Gobierno, porque todo apunta a que el líder del PP empieza a estar convencido de que no será el quien habite el palacio de la Moncloa en la próxima legislatura.

Por ello hace bien Albert Rivera, desde Ciudadanos, de exigir a Rajoy una respuesta contundente desde el primer minuto de la violación de la legalidad por el Parlamento Catalán. Lo que quiere decir que Rajoy debería actuar en tres frentes y de manera simultánea:

-Recurriendo al Tribunal Constitucional para que anule la moción y adopte sanciones contra los autores y promotores de la misma;

-Convocando al Senado para tener a su alcance el mandato para poder aplicar el artículo 155 de la Constitución que le permitiría suspender el Estado de autonomía de Cataluña si el caso lo requiere;

-Encargando al Fiscal General del Estado la apertura de las diligencias oportunas para abordar ante los tribunales ordinarios el posible delito de Sedición hacia el que camina la revuelta catalán que el ministro de Exteriores García-Margallo calificó de Golpe de Estado Constitucional.

Si Rajoy no pone en marcha estas tres iniciativas -a las que además puede añadir alguna más- España quedará a merced de los golpistas durante unas semanas mientras Rajoy el Gobierno y el PP se esconden detrás de la ‘proporcionalidad’ y del Tribunal Constitucional, con lo que habrán hecho dejación de sus respectivas responsabilidades, y los ciudadanos deberán tenerlo muy en cuenta a la hora de votar el 20-D.

De manera que Rivera tiene razón y sorprende que Pedro Sánchez, otro que le gusta huir del famoso ‘choque de trenes’ y que defiende el ‘diálogo’ con los presuntos delincuentes del golpismo, debería de hacer igual que Rivera y estar muy atento en la defensa de la legalidad en vez de jugar a la pasividad y desistimiento con el que se quemó las manos su antecesor Zapatero, sin duda uno de los grandes culpables de esta lamentable situación en la que estamos inmersos todos los españoles.

Rajoy siempre ha dicho sin aclararlo que tiene preparados mecanismos de respuesta al golpe constitucional, y su vicepresidenta mencionó que el Gobierno tiene lista ‘la maquinaria’ del Estado para responder a los golpistas. Pero este lunes vamos a ver en qué consisten los ya famosos ‘mecanismos’ o ‘la maquinaria’, porque empezamos a sospechar que se reducen a un recurso ante el Tribunal Constitucional al que se le habría indicado que no se de mucha prisa para celebrar antes las elecciones del 20-D.

Veremos que ocurre y esperemos que el Gobierno de España esté a la altura del momento que se nos viene encima. Y si no lo está que sean los votantes del 20-D quienes rectifiquen la situación si viene marcada por una respuesta insuficiente para recuperar en Cataluña el imperio de la ley y el marco constitucional.