Hollande: ‘el nacionalismo es la guerra’

El presidente de Francia François Hollande ha afirmado en el Parlamento Europeo, y retomando una cita de François Mitterrand de 1991 que: ‘el nacionalismo es la guerra’. Y añadió que ‘necesitamos más Europa y no menos’ y que ‘el nacionalismo es el declive, porque no hay nada más vano que el intentar salvarse solo’ y porque ‘necesitamos una Europa fuerte’. Palabras y afirmaciones en las que no cabe otra interpretación que la de la unidad de Europa y la advertencia a los nacionalistas de todos los Estados europeos, y los catalanes ahí incluidos de especial manera, para que entiendan de una vez por todas que no se admitiría ninguna excepción.

Hollande ha sido claro y contundente y pronunció este tan enérgico y apasionado discurso en comparecencia conjunta con la Canciller Ángela Merkel ante la Cámara europea. Previamente Hollande y Merkel se habían reunido con el Rey de España Felipe VI -lo que incluye una interpretación especial-, quien horas antes había afirmado en el mismo foro que ‘la Unión Europea puede contar con una España unida y diversa’, dijo el Rey.

Naturalmente aunque Hollande no ha citado a Cataluña, como tampoco citó a Escocia, o la propia Gran Bretaña ante el nacionalismo creciente del partido de David Cameron, su mensaje apoyado por Merkel fue directo. Y también alcanzó a su propio país y especialmente al Frente Nacional de Marine Le Pen, que pide la salida de Francia del euro y de la UE. Y por supuesto todos los nacionalistas y antieuropeos de la extrema izquierda que atacan a la UE (como es el caso de la CUP en Cataluña), que se ven concernidos por las palabras del presidente francés que a buen seguro cuentan no solo con el apoyo de Merkel y de España sino con el de todas y cada una de las naciones que integran la Unión Europea.

Naturalmente, las palabras de Hollande van a caer como un jarro de agua helada en el seno del nacionalismo independentista catalán y especialmente en Convergencia Democrática de Cataluña, el partido que lidera Artur Mas. El que negocia un pacto con los antieuropeos de la CUP y ERC para declarar la independencia de Cataluña, romper España por encima de la legalidad y salir de Europa y del euro camino de no se sabe dónde porque no lo van a conseguir.

Paro ya sabemos cómo las gastan los nacionalistas catalanes frente a todo lo que sea cierto e irrefutable: dirán que no tiene importancia y que todo se podrá más o menos negociar. Pues no, no hay nada negociable ni con España ni con la UE, y que no duden que tanto el Estado Español como la Unión Europea impedirán por las buenas, las regulares o las malas cualquier violación de la legalidad por parte de unos dirigentes políticos que además ni siquiera representan el 36% del censo de Cataluña y solo el 47% del total de votantes de los pasados comicios autonómicos del 27 de septiembre.

Ahora bien, donde estas palabras deben de resonar como mayor fuerza es en el seno de Convergencia y entre los grandes empresarios, financieros y editores de la burguesía catalana que apoyaron el disparate secesionista y que hoy están en las manos de la CUP y ERC con un Artur Mas que es un cadáver político que los llevó a todos de manera irreflexiva y temeraria hacia el callejón sin salida donde ahora se encuentra y de donde no saben por dónde y cómo salir.

La frase de ‘el nacionalismo es la guerra’, que en 1991 pronunció Mitterrand, no es una declaración literaria porque el ex presidente de Francia se refería entonces a las guerras sufridas en Europa por el auge de los nacionalismos, advirtiendo que se pueden repetir si crecen los nacionalismos y se rompe el gran proyecto político de la Unión Europea, que De Gaulle y Adenauer pusieron en marcha con el Tratado de la CECA tras la II Guerra Mundial y a mediados del pasado siglo.

Una declaración en pos de la Europa unida -tras la firma del Tratado de Roma de 1956- y cuyos votos renovaron ante el Parlamento Europeo François Mitterrand y Helmut Kohl tras la caída del muro de Berlín en 1989 como lo acaban de hacer en esta ocasión Hollande y Merkel, sabedores que los destrozos políticos económicos y sociales de la crisis económica de los últimos años ha servido de caldo de cultivo para los enemigos del gran proyecto europeo, de ahí la contundencia renovada del presidente francés en defensa de Europa.

Como la del Rey Felipe VI que, en su discurso ante la Cámara europea, reafirmó el compromiso de España con la Europa política desde la ‘unidad y la diversidad’ de nuestro país -otro aviso al secesionismo catalán-, completando una importante jornada europea. La que ha resonado en Cataluña como una nueva advertencia de lo que está en juego no solo para los ciudadanos catalanes sino para toda España y la Unión Europea donde no caben excepciones ni aventuras ni se puede imaginar un solo paso hacia atrás.