Rusia ataca en Siria

El fracaso de la reunión celebrada en la ONU entre Barack Obama y Vladimir Putin, a propósito de Siria, ha derivado en la entrada de la aviación rusa en esa guerra civil del lado del presidente Bachar al Asad al que Obama califica de ‘tirano’ y Putin de aliado.

De manera que ahora estamos en la plena internacionalización de ese conflicto que está en el origen del masivo éxodo de refugiados sirios que llegan a Europa y que corre el riesgo de convertirse en un choque de mayor envergadura si Moscú y Washington no delimitan pronto sus objetivos militares en el territorio sirio.

Un campo de batalla y desolación donde, de momento, combaten en tierra: el ejercito sirio de Al Asad; los rebeldes sirios -apoyados por los EE.UU. y la OTAN-; fuerzas de Al Qaeda (algunas de ellas próximas a los rebeldes); y el llamado Estado Islámico (EI), que también extiende sus combates por territorio iraquí.

Desde el cielo con drones y aviones atacan a Al Qaeda y al EI, los EE.UU, Gran Bretaña y Francia. Y a ellos se les acaba de sumar Rusia pero no se sabe con certeza si contras las fuerzas terroristas o en apoyo directo de Al Asad, incluyendo al ejército rebelde entre sus objetivos, motivo por el que la tensión entre Moscú y Washington no cesa de crecer.

El ataque aéreo llevado a cabo ayer por Rusia en el territorio sirio, que en principio parecía dirigido contra posiciones terroristas del EI o de Al Qaeda en las ciudades de Rastan y Talbisse en la provincia de Homs, como informó el gobierno de Al Asad, han sido puestos en duda por el ministro francés de Defensa Iean Ives Le-Drian, quien no descarta que la aviación de Putin podría estar atacando a rebeldes de la oposición al presidente sirio y que, como consecuencia de los ataques rusos, podrían haber muerto varios civiles, 36 según algunas fuentes.

Y falta por saber hasta dónde piensa implicarse Putin en esta guerra, una vez que tiene una poderosa base naval en Siria y que, desde allí y tal y como lo ha hecho en Ucrania, podría mandar tropas y tanques en apoyo de las fuerzas leales a Al Asad. Un tirano, sí, como dice Obama, pero no menos tirano que los que reinan o gobiernan en los países del Golfo Pérsico y son aliados de Washington y del bloque occidental.

Precisamente ha sido España, a través del ministro García Margallo, el país que está buscando un punto de encuentro entre las naciones de la OTAN y Putin con el objetivo de combatir sólo a terroristas y de, más adelante, lograr una tregua para un gobierno de integración nacional entre el régimen de Al Asad y los rebeldes sirios. Propuesta a la que no se cierra Obama pero siempre y cuando Al Asad sea depuesto, lo que no acepta Putin, quien con su intervención militar estaría apoyando las posiciones de Al Asad frente a todos sus adversarios, los rebeldes ahí incluidos al mismo nivel que las tropas del EI y Al Qaeda.

Guerras lejanas o más cercanas de lo que imaginamos los españoles que nada bueno traerán a Europa, sobre todo si los terroristas logran sobrevivir a los ataques aéreos que sin duda son insuficientes y que necesitarán de tropas terrestres y blindados si de verdad se quiere derrotar y liquidar a los comandos de Al Qaeda y al Califato del EI.

Desde luego por Putin no va a quedar pero si su infantería y blindados se despliegan en la zona para prioritariamente proteger el régimen de Al Asad -como hacen en Ucrania o lo hicieron en Crimea- Washington y sus aliados (Israel incluido) habrán perdido posiciones estratégicas fundamentales, por más que con ello se termine con el terrorismo de Al Qaeda y el EI, lo que por otra parte ayudaría a pacificar la otra guerra civil de Irak.

Pero lo cierto es que al día de hoy Putin ha conseguido un liderazgo y un protagonismo indiscutible en la escena internacional y en el flanco oriental del Mediterráneo que para ellos es fundamental. Como cierto es que cuatro ejércitos (sirio, rebeldes, Al Qaeda y del EI), combaten en tierra siria y cuatro potencias internacionales, Rusia, EE.UU., Francia y Gran Bretaña bombardean desde el cielo. Y en tierra miles de sirios y sus familias huyen despavoridos y con razón de ese infierno en el que difícilmente pueden sobrevivir.