Cataluña frente a un voto decisivo

Falta poco para saber qué va a ocurrir en Cataluña este domingo y sobre todo qué puede pasar a partir del lunes 28 de septiembre. Pero mientras tanto se espera que la gran mayoría de los ciudadanos catalanes acudan a las urnas de este domingo 27 de septiembre para participar en unos comicios que se anuncian decisivos para el futuro de España y de Cataluña, ante la pretensión de los dirigentes de CDC y ERC, Artur Mas y Oriol Junqueras de proclamar la independencia de Cataluña en el parlamento catalán si obtienen la mayoría absoluta de los escaños. E incluso en el caso de que no logren la mayoría de los votos y a pesar de que semejante decisión es inconstitucional y vulnera gravemente la legalidad.

De ahí la importancia de que se logre una máxima participación de la ciudadanía catalana en unas elecciones que van a ser determinantes para su presente y futuro político, económico y laboral, porque las consecuencias del resultado pueden ser muy graves e incluso comenzar a visualizarse a partir del día 28, sobre todo si los independentistas consiguen una victoria mayoritaria en el parlamento catalán.

De hecho la convocatoria electoral como un sucedáneo plebiscitario ya ha roto la convivencia de la sociedad catalana, como se ha visto en la tensa campaña del 27-S, donde los siete partidos en liza -CDC, ERC, C’S, PSC, Podemos/ICV, PP, CUP y Unió- se disputan los 135 escaños de la cámara catalana, de donde debe salir una mayoría que, en primer lugar, permita la gobernabilidad de Cataluña en los próximos años, lo que resulta muy difícil de imaginar al día de hoy y vistas las encuestas porque a la fractura entre españolistas e independentistas se suma la diversidad ideológica y programática que aportan los distintos partidos y coaliciones.

De manera que el resultado de los comicios del domingo incluye tres incógnitas importantes relativas a: la posibilidad de que el independentismo alcance esa pretendida mayoría absoluta que les permita avanzar hacia la secesión; el monto de los votos de los secesionistas y españolistas que será leído por muchos como los de un referéndum sobre la independencia; y la posibilidad de formar gobierno por una y otra parte a sabiendas que tanto entre los secesionistas como también entre los españolistas las diferencias ideológicas y programáticas parece insuperables.

Por ejemplo los seguidores de CUP, que se proclaman anticapitalistas y también anti europeos, podrían estar a favor de una declaración unilateral de la independencia de Cataluña en el Parlamento catalán, pero se oponen a que Artur Mas sea elegido presidente de la Generalitat. Mientras que los dirigentes de Podemos e ICV niegan la posibilidad de apoyar a un gobierno españolista, motivo por el que será difícil o casi imposible que se constituya un gobierno alternativo al que pretende Mas y sus socios de ERC que en todo caso podrían gobernar en minoría si, como aseguran las encuestas, obtienen cerca de los 68 escaños de la mayoría absoluta.

Hay una cuarta consecuencia o lectura de estos comicios que es la que se deriva de su posterior influencia en las elecciones generales españolas del día 13 o el 20 de diciembre, a la vista del resultado de los comicios que algunos líderes políticos como Pablo Iglesias han calificado como la antesala de las elecciones generales. Un pronóstico arriesgado del líder de Podemos porque no parece que su candidatura de ‘Cataluña si es pot’ vaya a obtener un buen resultado. Porque todo apunta a que el PSC de Miquel Iceta se ha recuperado durante la campaña electoral y que la CUP y ERC, sus competidores en la izquierda catalana, si obtendrán buenos resultados.

Sin embargo y de cara a las elecciones generales un buen resultado del PSC-PSOE mejoraría las posiciones electorales de los socialistas de Pedro Sánchez frente al PP de Mariano Rajoy, que en Cataluña podría quedar muy dañado, por causa de la agresividad de su campaña catalana, con el que se ha llamado ‘discurso del miedo’. El que puede haber sido útil para movilizar el voto españolista pero que al final -‘unos mueven el árbol y otros recogen las nueces’- acabaría beneficiando al PSC y sobre todo a Ciudadanos, el centro moderado de la política catalana -y española- que podría convertirse en la gran novedad de los comicios del 27-S. Y desde ahí llevar su éxito hacia las elecciones generales del mes de diciembre.

Estamos pues a la espera de la apertura de las urnas del 27-S con preocupación y con la esperanza de que, una vez terminados los comicios, el sentido común y la racionalidad impida la proclamación de una ruptura frontal al margen de la ley y de la Constitución porque ello, además de los inmediatos efectos económicos y sociales que tendría para Cataluña obligará, sin lugar a duda, a una respuesta frontal y dura del Estado español y de sus instituciones frente a semejante eventualidad. Así lo han prometido al acceder a sus cargos tanto el Rey Felipe VI como Jefe del Estado como el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, por ello ambos estarían obligados a actuar con diligencia e implacable celeridad.