Margallo en la realidad, Junqueras en la ficción

No hay duda que el nivel político e intelectual del ministro José Manuel García Margallo es superior al del líder de ERC Oriol Junqueras como se apreció en el debate que ambos mantuvieron en 8TV (La Vanguardia). Manteniendo cada uno de ellos posiciones irreductibles: Margallo en favor de la unidad de España y de las ventajas y ausencia de riesgos que reporta la convivencia en común; y Junqueras a favor de la ruptura y la independencia de Cataluña mientras niega los riesgos que incluye y prometiendo ventajas económicas y políticas para los catalanes.

En el debate se han repetido las conocidas posiciones entre una y otra parte y en cierta manera la discusión se convirtió en diálogo de sordos con posturas tan dispares y encontradas que obligan a preguntar si uno de los dos miente o se equivoca. Pero no está mal que, después de años de monólogos nacionalistas y secesionistas, se escuchen como está ocurriendo en la campaña voces autorizadas que ponen en clara evidencia la realidad jurídica, económica y social de España y de la UE.

Y en ese sentido creemos que la labor y buenos modales el ministro Margallo ha sido fructífera para quien, en Cataluña y en vísperas de las elecciones del 27-S, quiere saber lo que ocurre y lo que puede pasar y no solo escuchar lo que le gusta oír porque ya tienen decidido lo que van a votar. Y si los datos y reflexiones de Margallo han sido oídas por los indecisos de las clases medias catalanas quizás el debate servirá para mejorar, al menos en algo, las posiciones españolistas.

Y todo ello por más que Junquera estuvo hábil en sus críticas tanto al ministro como a España en general, jaleando a sus seguidores y sobre todo negando la realidad jurídica, económica y social de España y de la UE. Con el argumento de que una declaración unilateral e ilegal de la independencia de Cataluña será un paseo por un maravilloso jardín sin el menor obstáculo, problema o incidencia, tanto en España como en la UE, y en nuestro entorno económico y financiero internacional.

Margallo habló para los indecisos y Junqueras para sus convencidos. El ministro de manera documentada con cifras, datos y textos reales de los Tratados Europeos, y Junqueras negando la realidad y proponiendo el paraíso terrenal, pero sin acercarse a los datos ni a la verdad.

Y ello a pesar que el propio Artur Mas en su entrevista con Ana Pastor llegó a decir que si un país de la UE se opone al ingreso de Cataluña en la Unión Europea ‘entonces tendremos un problema’. Luego si tienen que pedir el ingreso es porque están fuera y, como le han dicho una y otra vez, tendrán que ponerse a la cola de las naciones que han pedido el ingreso en la UE. Y en el interregno los catalanes independizados lo iban a pasar muy mal.

Y ello en el mejor de los casos para los independentistas porque antes de poder llegar a esa situación tendrán que pasar por encima de la legalidad española y esa es harina de otro costal, de la que muy poco se habla en la campaña electoral catalana -nada  de ello se dijo durante el debate en cuestión-, a pesar de que es un asunto previo fundamental.

Pero la campaña ha derivado sobre los riesgos de una independencia imposible con el objetivo españolista de reducir los amplios apoyos del independentismo y de ahí confusión que genera el hecho absurdo de que se hable y debata en torno a la idea de una Cataluña independiente que hoy nadie –y puede y ni siquiera gran parte de los secesionistas- contempla como una inmediata realidad.