El 28-S pueden comenzar los problemas

Si la candidatura de ‘Juntos por el sí’ consigue mayoría absoluta en las elecciones del próximo día 27 y esa noche Mas anuncia el inicio del proceso independentista, el lunes 28 de septiembre pueden comenzar los problemas económicos de Cataluña con salidas de dinero, fuga de fondos de inversión, de profesionales y de empresas. Y cabe, como lo ha dicho el Gobernador del Banco de España, el riesgo de ‘un corralito’ -riesgo que figuraba en un documento de la Generalitat- al estilo del reciente de Grecia si se produce una retirada masiva de los ahorros que muchos catalanes tienen en los bancos.

Está claro que Artur Mas y sus compañeros de viaje a ninguna parte se niegan a decir la verdad de los riesgos que implica la secesión y apela a los sentimientos de sus seguidores mientras denuncian una campaña de miedo que emana de Madrid. Pero los riesgos están ahí y puede que se visualicen antes de lo que ellos imaginan, provocando la inquietud y el desasosiego de muchos ciudadanos, empezando por los que se oponen a la independencia y se consideran víctimas de semejante proceso.

Mas lo sabe y está elevando el tono de sus disparates hasta decir que si el Estado no acepta negociar con él la independencia Cataluña -que se negará- ‘no pagará la deuda’ de esa Comunidad Autónoma. La que, por cierto, se acerca a los 68.000 millones de euros, el doble de la que Mas heredó del anterior gobierno tripartito del PSC, ICV y ERC.

Si a ello añadimos que Mas declaró hace poco que ‘pasará por encima de los poderes financieros’, en respuesta a la advertencia de grandes bancos catalanes de que podrían abandonar el territorio catalán en caso de independencia; o que rechaza las advertencia de los grandes empresarios, como las que ayer hizo el presidente de Telefónica, Cesar Alierta, pidiendo a los catalanes que hagan bien sus números, veremos que el presidente en funciones de la Generalitat utiliza un discurso de extrema izquierda impropio de un partido como Convergencia que se declara liberal/conservador, lo que le deja en manos de formaciones como ERC y CUP.

Sobre todo porque, según se desprende de la mayoría de las encuestas y de los pactos que Convergencia hizo con ERC para repartirse los escaños de su lista electoral, CDC se quedaría el 27-S con 35 escaños, lejos de los 60 que logró en 2010, e incluso de los 50 que alcanzó en 2012. Y con solo 35 escaños, y enfrentado por su actitud secesionista con Ciudadanos, PSC y PP, a Mas solo le queda pactar un gobierno con ERC, CUP y puede que con una parte la lista de ICV y de Podemos. Y ¿es eso lo que desea la burguesía nacionalista catalana que toda la vida ha votado a CiU y que ahora piensa votar a CDC?

Mas y sus aliados dicen todos esos disparates -llegando a la ordinariez de afirmar que ‘hay que hacer un corte de mangas, una butifarra’-, a los dirigentes del PP, PSC y Podemos, porque sabe que la independencia no la consentirá el Estado español. Y que ésa será su puerta de escape para huir de sus promesas y compromisos incumplibles, disfrazado de héroe nacional.

Ahora bien, miedo o no miedo, en esta campaña se están diciendo por primera vez las verdades que dejan en evidencia las mentiras de Mas sobre la Unión Europea y el futuro económico y social de una Cataluña independiente. Verdades que llegan tarde pero que deberían de hacer reflexionar a muchos catalanes de bien que no deben confundir sus sentimientos con la realidad. No vaya a ser que cuando comiencen los problemas ya sea demasiado tarde y entonces ¿a quién van a culpar, otra vez, a España o a su líder Artur Mas?

En cuanto a Convergencia, el partido de Mas, allá ellos, pero todo nos anuncia que entrarán en una crisis monumental. De momento han roto con Unió, y si se quedan en 35 diputados y presos de la izquierda más radical un mal futuro les espera por haber seguido a Artur Mas.