El triunfo de Tsipras

Alexis Tsipras ha vuelto a ganar las elecciones legislativas griegas -las segundas en un año y con un referéndum de por medio- y lo ha hecho con un importante resultado de 145 escaños sobre la totalidad de los 300 del parlamento heleno, lo que le permitirá gobernar con el apoyo de sus aliados del llamado grupo independiente y gestionar el tercer rescate que negoció con dureza y pactó con la Unión Europea.

Lo que ahora le será mucho más fácil por la legitimidad democrática que ha renovado en estos comicios y por la autoridad política y moral que le permite pedir sacrificios al pueblo griego, desde la izquierda, en pos de la recuperación económica y social del país.

Asimismo, Tsipras se ha quitado de encima a los más radicales de su partido Syriza que no apreciaron ni entendieron el esfuerzo de su líder por conservar a Grecia dentro del euro y de la UE, frente a los discursos más rupturistas como el de su ex ministro Varufakis que solicitaban la fractura con la UE y el impago de la enorme deuda griega. La que con toda seguridad Tsipras intentará reestructurar con la ayuda de la UE y del FMI para evitar la asfixia de su país que, entre otras cosas, está en el ojo del huracán migratorio y de la crisis de los refugiados de Siria.

Es verdad que Tsipras ha corrido muchos riesgos y recibido las más aceradas críticas de sus homólogos europeos –Rajoy incluido- por su empeño en someter a las urnas decisiones claves para su país. Como fue el tan controvertido referéndum sobre la prórroga del segundo rescate griego, en contra de la opinión de los primeros gobernantes y dirigentes de la UE que se entrometieron en la vida griega al pedir el ‘si’, lo que fue un rotundo fracaso porque Tsipras triunfo con el ‘no’.

Y mucho se ha dicho y escrito sobre si el tercer rescate fue mucho más duro en ajustes fiscales y sociales que el segundo rechazado durante el referéndum. Pero lo cierto es que, incluso haciendo concesiones de indiscutible importancia, Tsipras ha ganado tres años de estabilidad y ha tenido la vergüenza torera, como se dice en España, de pedirle a los griegos que ratifiquen en estas elecciones el tercer rescate de la UE su dura y arriesgada decisión.
Y además ha vuelto a ganar, tras sufrir otra oleada de críticas y de injerencias de otros dirigentes europeos que criticaron con dureza esta nueva convocatoria electoral temerosos de que Grecia se cayera por el precipicio de la inestabilidad política con un parlamento fracturado e imposible de gobernar.

Pero, otra vez, Tsipras apostó por la democracia y ganó de manera espectacular convirtiéndose en un líder indiscutible para su país y sin duda y a partir de ahora respetado y admirado en la UE. Su victoria es indiscutible y, al margen de su posicionamiento de corte ideológico, Tsipras ha demostrado que estamos ante un político ejemplar, limpio, pragmático y empeñado en la defensa del interés general de su país. Los griegos lo saben y por ello lo acaban de apoyar.