El 28-S Mas se encontrará con la verdad y la legalidad

mas-pastor-800En la carrera de las mentiras que adornan la campaña electoral de Cataluña los independentistas de CDC y ERC se llevan la palma. Las últimas la vimos anoche durante la entrevista que Artur Mas concedió a Ana Pastor en ‘La Sexta TV’ donde afirmó que, como no les dejan hacer un referéndum -porque es ilegal-, el resultado de las elecciones que él ha calificado de ‘plebiscitarias’, no se puede valorar en votos para medir el nivel de apoyo de la ciudadanía a la independencia de Cataluña, sino solo en escaños.

Entonces ¿por qué anuncia Artur Mas que declarará la independencia de Cataluña en caso de que logre una mayoría de escaños aunque no tenga mayoría de votos? O ¿cómo se entiende que para reformar el Estatuto catalán hagan falta 90 diputados y que para iniciar el camino de la independencia, sin mayoría de votos, basten solo 68 escaños?

El colmo del descaro llegó cuando, después de escuchar a Merkel y Cameron sobre la salida de Cataluña de la UE, Mas declaró que a él los líderes europeos, sin decir cuáles ni cuándo, le dicen en privado lo contrario. O cuándo asegura que la pérdida para Cataluña del mercado español (y de la UE, con los nuevos aranceles) es un asunto de menor cuantía. O cuando afirma que sin el apoyo del BCE otros bancos extranjeros darán cobertura a Cataluña desde el interior de la UE.

Lo único que admite Mas en referencia a Europa es que algún país como España podría vetar la incorporación de Cataluña a la UE, a pesar de que según él nadie los va a expulsar de los Tratados, lo que tampoco es cierto. Porque en el caso de proclamar la independencia los que se irían de la UE iban a ser ellos de manera flagrante y automática.

Y por supuesto no ve contradicción programática e ideológica alguna con ERC o con CUP a la hora de formar gobierno en Cataluña para su proceso independentista y para gestionar el día a día del país. Como no reconoce la corrupción de su partido a pesar de las pruebas e indicios publicados, con el argumento habitual -en todos los partidos tocados por la corrupción- de que dichos escándalos están aún en proceso de investigación.

Es inútil buscar en Mas o en Junqueras una sola verdad sobre todas las grandes cuestiones y riesgos que esperan a los catalanes en el caso de que Mas pretenda romper la legalidad, empezando por la propia ley y Constitución española donde no hay resquicio alguno para inventar la menor ambigüedad.

Además saben que las mentiras y la corrupción les importan un bledo a los independentistas catalanes como se vio en el apoyo importante a la última Diada y que les quedan quince días de aguantar el chaparrón de las evidencias, hasta llegar a la fecha del 27 de septiembre que será su particular ‘hora de la verdad’ siempre que solo se cuenten los escaños y al margen de la legalidad europea y española.

Sin embargo, y si le sale la cuenta de los escaños secesionistas, tarde o temprano Mas se va a encontrar de bruces con la verdad y la legalidad. Y con algo muy importante, de lo que no se habla ahora, en el ámbito económico y social catalán: que las consecuencias del simple horizonte de la independencia, incluso aunque no se llegue a declarar, van a ser pésimas para Cataluña por la fuga de las empresas, de las inversiones, de los funcionarios, de las familias y de los profesionales de todo orden.

Incluso antes de que se inicie el proceso secesionista, algunos de estos protagonistas de la realidad social y económica catalana ya se están marchando, lo que se convertirá en la prueba manifiesta de que semejante disparate va a tener para Cataluña un coste monumental que se sumará a la factura de la convivencia. Y si dan un paso fuera de la ley eso los llevará al choque definitivo de trenes con el Estado y la legalidad española, europea e internacional.