Éxito de la Diada y tiempo clarificador

Lleno total en la Meridiana de Barcelona durante la celebración de la Diada de Cataluña este año dedicada a apoyar el proceso secesionista de las elecciones autonómicas/plebiscitarias del 27-S, rompiendo así lo que era una fiesta catalanista para convertirla en una plataforma de apoyo a la candidatura de Mas y Junqueras de ‘Juntos por el sí’.

Lo que no es de extrañar y entra en la lógica del proceso secesionista que desde la Diada de 2012 -y al grito de ‘España nos roba’- no ha parado de promocionar Artur Mas desde el palacio de la Generalitat, utilizando el dinero y las instituciones públicas, y por tanto del Estado español. Y con un importante apoyo financiero y mediático catalán en parte financiado con el dinero que empresas y ciertas instituciones de Cataluña han recaudado en el resto de España. Sector cualificado éste de la burguesía catalana que de pronto se encuentra con un Artur Mas que de conseguir la investidura de la Generalitat será rehén de sus aliados de la izquierda radical de ERC y CUP.

Éstos son los hechos de forma y fondo, subidos a un carro de mentiras que van desde su pretendida permanencia en la UE en caso de escisión, a la cacareada viabilidad económica de una Cataluña independiente, lo que también es falso, como falso es el ‘España nos roba’, cuando se ha sabido que los que robaban eran los Pujol y el partido Convergencia de Artur Mas. O que exista un pretendido déficit fiscal catalán cuando en el balance global de la relación económica de Cataluña con el resto de España es muy favorable para los catalanes. Y si abandonaran España, la UE y el euro perderían unos mercados y aranceles insustituibles y las ayudas del Estado, lo que los conduciría a la quiebra.

Estamos ante una simulación sentimental e idílica de la independencia de Cataluña con indiscutible y sólido apoyo social como el que se vio en la Diada, pero ajeno a la realidad y a la verdad de España y de la UE. Y todo ello en el convencimiento de los promotores de la secesión de que en caso de bloqueo del proceso ‘algo van a sacar de España’. Tal y como se desprende de las ofertas de mejoras constitucionales que propone el PSOE e incluso las que insinúa el PP, a través del ministro Margallo. El que, aunque fue desautorizado por los portavoces de su partido, es bien posible que haya obtenido sus propuestas del propio entorno de Rajoy.

Lo grave de esta situación es que el disparate catalán contamina no solo a Cataluña, en sus expectativas de inestabilidad política y con grave daño económico para ese territorio, sino que también hace daño a España -la retirada de 21.000 millones de inversiones en este país son toda una señal- y los independentistas lo saben y presionan con ello.

De ahí los juegos malabares y de artificio de unos y otros. Pero quizás lo mas importante es que vamos a llegar a una clarificación. Primero del número de escaños y votos independentistas. Y también a lo largo de la campaña electoral donde se están diciendo verdades como puños que antes no se podían contar en Cataluña por el control exhaustivo de los medios de comunicación públicos y privados por parte del poder nacionalista.

Y es cierto que todas estas verdades no impresionan ni afectan a los independentistas ya comprometidos que tienen tomada su decisión. Pero sí pueden interesar y movilizar a los españolistas catalanes o los catalanistas no independentistas que hasta ahora solo contaban con una sola versión. Y en consecuencia movilizar un voto contrario a los partidarios de la secesión.

Otra cosa distinta será lo que ocurra, a la vista de los resultados, el día 28 de septiembre con dos cuestiones importantes: la formación de un Gobierno catalán y el futuro inmediato del desafío secesionista, que ya sabemos que no se llevará a cabo pero que de alguna manera tendrá que ser analizado para sacar las oportunas consecuencias. Pero ahora hay que esperar. La Diada de 2015 ha demostrado que el voto del sí a la independencia está movilizado, falta por saber qué harán los demás.