Cifuentes lidera el regreso al centro del PP

Tarde se acuerda Rajoy, en políticas y maneras, de la importancia del centro sociológico -donde al PP le ha salido un duro competidor en Ciudadanos- y del deterioro y sufrimiento que las clases medias y los sectores mas desfavorecidos de la sociedad que soportaron los duros ajustes de la crisis, y sufrieron la involución democrática y recorte de libertades –para frenar la ira social- como lo denuncian el PSOE y la izquierda de Podemos. Y poco tiempo le queda al PP para recomponer los daños con promesas a futuro y el argumento de la recuperación de la economía y el empleo que dicen que consolidarán si los ciudadanos les otorgan otros cuatro años al frente del Gobierno.

Así, después de los descalabros electorales en los comicios europeos, andaluces y autonómicos y municipales, el presidente Rajoy en plena tormenta y vísperas de las elecciones decisivas del otoño se acuerda de Santa Bárbara y hace gestos y cabriolas como la de su nueva promesa de atender las demandas sanitarias de los inmigrantes ilegales, algo de lo que ya se ocupan las Comunidades Autónomas conquistadas por la izquierda el pasado 24-M. Y alguna otra del PP como la de Madrid en la que Cristina Cifuentes que se ha adelantado a Rajoy dando un paso al frente de justicia y humanidad.

El que confirma el talante centrado y la inquietud social de Cifuentes frente a quienes en el PP pretenden ocultar el abandono del centro y de las clases populares mas desfavorecidas por la deshumanizada gestión de la crisis con el simple discurso del miedo.

Se vio en los comicios de Madrid del pasado 24-M cuando la furia de Esperanza Aguirre se estrelló contra el muro de Podemos al que hizo famoso a base de agredir a Manuela Carmena, mientras su compañera de viaje –marginada por Aguirre en la sede del PP madrileño- Cristina Cifuentes moderó el discurso, se instaló en el centro de la política y logró un buen resultado y la investidura con el apoyo de Ciudadanos. Mientras Aguirre y otros muchos dirigentes regionales y locales del PP faltos de credibilidad y sin aliados para pactar se quedaron fuera de las instituciones donde el PP perdió un inmenso poder.

El que ahora Rajoy pretende compensar con una gran victoria en las elecciones generales y el argumento del terror a los pactos del PSOE con los demonios de Podemos, los nacionalistas y ¡los griegos! Porque estamos en el vale todo por el bien del PP que ellos confunden con el de España en el discurso de la estabilidad y la unidad del país, usado sin éxito el 24-M y que veremos el resultado que ofrece en los comicios plebiscitarios catalanes del próximo 27-S., la antesala de las elecciones generales de fin de año.

Hace tiempo que en altos e influyentes sectores empresariales del país se consideró que el tiempo de Mariano Rajoy estaba agotado, por mas que sabían que el soberbio señor de Pontevedra nunca daría un paso atrás. Entonces algunas miradas influyentes se posaron en Soraya Sáenz de Santamaría como alternativa en el seno del PP y en el caso que Rajoy perdiera las elecciones o no encontrara aliados para pactar un gobierno bajo su presidencia, lo que parece que ocurrirá tras las elecciones generales, lo que obligará a plantear el liderazgo del PP.

Pero el caso de Soraya se desinfló –Rajoy empezó a mirarla con recelo-, y surgió el nombre del presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo, que quiere salir de Galicia y ser candidato al Congreso de los Diputados –por si puede ser investido o líder de la Oposición-, temeroso Feijoo de que el PSOE y ‘las mareas’ pro Podemos le quiten al PP la presidencia de la Xunta en 2016, lo que anularía –como le ha ocurrido a Dolores Cospedal en La Mancha- su ambición para liderar el Partido Popular.

Pero ahora y vista su trayectoria es Cifuentes la que llama la atención, entre otras cosas porque ostenta el mayor poder político nacional del PP después del que todavía tiene Rajoy, y sobre todo la capacidad de atraer al electorado del centro. Y ello sin lucir un ápice de ambición –ni siquiera para presidir como debiera el PP de Madrid hoy empantanado por corrupción-, sabedora Cifuentes del fracaso de Aguirre y Gallardón en sus intentos por desbancar o suceder a Rajoy.

La presidenta madrileña tiene mucho que hacer y limpiar en el seno de la Comunidad de Madrid donde tendrá la oportunidad de demostrar su capacidad de gestión –la política y dialéctica a está probada-, y luego el tiempo dirá el futuro político que le espera mas allá de Madrid. Aunque de momento ya se ha convertido en punto de referencia del PP y lidera la recuperación del centro perdido por su partido. Una ingente tarea a medio plazo porque a corto y en las citas electorales inminentes parece claro que Rajoy y el PP no lo recuperarán.