El PP ‘haciendo amigos’ para los futuros pactos

Piensan en el Partido Popular y en el Palacio de la Moncloa que el PP ya ha pagado los platos rotos del ajuste social -y abandono de las clases medias y de los más desfavorecidos- y de la corrupción con el voto de castigo que sufrió en los comicios municipales y autonómicos del 24-M. Y que, a partir de ahora, y enarbolando las banderas del miedo a la izquierda en general, y a Podemos en particular, ellos saldrán airosos en las elecciones generales porque ya fueron castigados y son garantía de estabilidad política y de mejora de la economía y el empleo.

Puede que algo de razón tengan en su análisis pero están muy lejos de lograr una mayoría suficiente -la absoluta es imposible- para luego lograr apoyos y volver a gobernar. Y menos aún si insisten en su táctica de descalificar a todos sus adversarios de mala manera, incluso con los que podrían pactar porque están volviendo a generar un desprecio y mal trato similar al que ejercieron en la legislatura que se acaba con el mal uso de la mayoría absoluta. Sobre todo porque a los que ataca con inusitada furia podrían ser necesarios al PP para lograr pactos de cara al futuro gobierno como es el caso de PSOE y Ciudadanos.

Para empezar, Rajoy ha declarado su convencimiento de que el PSOE de Pedro Sánchez está decidido a pactar con Podemos y nacionalistas ‘excluyentes’ para llegar a la Moncloa, lo que constituye, por parte de Rajoy, el reconocer que esa posibilidad es alcanzable. Y para completar el escenario del miedo -‘yo o el caos’, viene a decir el presidente del Gobierno- desde el PP su portavoz Pablo Casado añade que el PSOE quiere que España acabe como Grecia. O sea, un cataclismo general.

Pero puede ocurrir que siendo el PP la lista más votada, lo que aún está por ver -máxime si el PP se estrella en los comicios catalanes del 27-S- acabe en muy mala posición en las elecciones generales. Porque entre el PSOE, Ciudadanos y PNV pueden sumar una mayoría minoritaria superior a los resultados del PP y, en ese caso, Pedro Sánchez sería el candidato a la Moncloa y al PP no le quedaría más remedio que pasar a la oposición absteniéndose en la investidura para permitir un gobierno de centro izquierda moderado y sin la presencia de Podemos.

Otra alternativa para el PP sería la de convencer a Ciudadanos para que, en vez de pactar con el PSOE, pacte con el PP. Pero en ese caso el pacto sería sin la presencia de Rajoy en Moncloa, como lo han dicho desde Ciudadanos. Y como los de Albert Rivera lo han ensayado en La Rioja y Murcia tras los comicios del 24-M. Pero incluso para ello Rajoy y su equipo deberían dejar de dar palos a Ciudadanos.

Ayer mismo los descalificaban diciendo que no saben nada de política por haber pedido la supresión del Tribunal Constitucional, lo que no es un disparate porque se solapa y compite con el Tribunal Supremo. De ahí que no parezca una locura que el Tribunal Supremo tenga una Sala especial dedicada a las cuestiones constitucionales, como ocurre en otras democracias consolidadas.

El propio Rajoy ya dijo de Rivera que era como una ‘pompa de jabón’ de las que estallan y se desinflan con facilidad. Y así mal van en el PP para buscar pactos para la próxima legislatura, y menos aún en pos de esa ‘gran coalición’ con el PSOE que reclaman los poderes económicos para lograr un gobierno de amplia mayoría, incluso para una reforma controlada de la Constitución.

Y si las cosas siguen así y el PP mantiene sus niveles de agresividad contra todos y poniendo el acento en Podemos se puede encontrar en una situación similar o parecida a la de Esperanza Aguirre en Madrid con la que nadie quiso pactar. Entre otras cosas por su responsabilidad política en los casos de corrupción del PP madrileño que son muchos e inagotables, Gürtel, Púnica y otros. Que es lo mismo que, en cualquier momento, le puede imputar a Rajoy desde Ciudadanos o desde el PSOE si le dicen al presidente que sus aliados electorales son Bárcenas, Rato, Granados, Fabra y Matas, entre otros.

De manera que allá los estrategas electorales de la Moncloa y del PP que ahora coordina Jorge Moragas, pero si Rajoy y su gente sigue por donde van ‘haciendo amigos’ a garrotazos lo van a pasar muy mal.